La EOIC de septiembre muestra un clima de negocios que no supera el 70% desde hace dos años, con falta de demanda, tasa de cambio y materias primas como principales obstáculos.

Pese al aumento de la producción y las ventas, la industria cerró septiembre con una señal preocupante: los bloqueos en las vías se consolidaron como el principal factor que interrumpe la operación empresarial. 

Según la Encuesta de Opinión Industrial Conjunta (EOIC) de la Andi, las compañías han enfrentado 22,2 bloqueos en promedio durante 2025, una cifra que revela el nivel de exposición de la actividad productiva a los conflictos en el territorio nacional. Del total de eventos reportados, el 93% tuvo origen en demandas o presiones dirigidas al Gobierno o autoridades públicas, lo que da cuenta de una conflictividad social persistente y de alto costo operativo. 

El impacto es contundente. El 75,9% de las empresas ha sufrido retrasos en la entrega de productos, mientras que un 58,3% reporta aumentos en los costos logísticos. Para el 22,2% los bloqueos se tradujeron en cancelación de pedidos y pérdida de clientes, y un 14,8% registró disminución en la producción. Incluso un 7,9% afirma haber enfrentado incidentes violentos asociados a estos cierres. En promedio, los costos operativos aumentaron 6,3% en 2025 por esta causa. 

La percepción sobre la respuesta institucional tampoco es favorable: el 67,3% de los empresarios considera que las autoridades reaccionan de forma lenta o ineficiente. Solo el 12,4% evalúa la gestión como oportuna.

Más allá de los bloqueos, la EOIC de septiembre confirma un mercado con señales mixtas. Al cierre del tercer trimestre del año los resultados de la EOIC mantienen la leve tendencia positiva de la actividad manufacturera durante el 2025. En los primeros nueve meses del año, la producción industrial aumentó 1,5%, las ventas crecieron en 1,9% y las ventas hacia el mercado interno aumentaron 2,6%. En el año inmediatamente anterior, las tasas disminuían en -1,7%, -1,9% y -1,9%, respectivamente. Como resultado, el sector no alcanza aún los niveles de producción que teníamos en 2022.

El uso de capacidad instalada se ubicó en 78,6%, levemente por debajo al observado en el mismo mes del año anterior (78,9%). Sin embargo, continúa ubicándose por encima del promedio histórico de utilización de capacidad instalada (76,9%).

En cuanto al clima de negocios, aunque el 66,8% percibe una situación actual buena, solo el 30,6% espera mejoras en el corto plazo, un retroceso frente a un año atrás (37,4%). El indicador completa dos años sin superar el 70%, reflejando la persistencia de la incertidumbre económica y regulatoria.