SER Colombia proyecta que Colombia debe sumar 6.000 MW renovables en cinco años y acelerar las medidas regulatorias para garantizar seguridad energética y competitividad.

Colombia cierra 2025 con uno de los avances más acelerados en energías renovables de su historia reciente: en apenas dos años, la participación de estas fuentes en la capacidad de generación pasó del 2,5% al 13%, impulsada por la entrada en operación de 27 proyectos de mediana y gran escala que agregaron 925 MW y elevaron la capacidad renovable instalada a 2.685 MW, según el balance de SER Colombia.

Este salto ha sido posible gracias a una inversión acumulada de US$2.900 millones, mayoritariamente privada, que generó más de 27.000 empleos directos durante la construcción. En materia ambiental, los proyectos están evitando 856.000 toneladas de CO₂ al año, equivalentes a sembrar 34 millones de árboles. Paralelamente, la generación distribuida superó por primera vez el gigavatio: 1,2 GW entre autogeneración residencial y empresarial, grandes techos solares y minigranjas distribuidas.

Con todos estos desarrollos, el país alcanzó 3,88 GW en Fuentes No Convencionales de Energía Renovable (FNCER) sumando todas las escalas. 

Sin embargo, el avance no es suficiente frente a la demanda. SER Colombia advierte que Colombia debe triplicar su capacidad actual para evitar un déficit estructural desde 2027, pues el consumo energético crece al doble del ritmo con el que se expande la generación.

De acuerdo con el estudio realizado por Óptima Consultores para el gremio, el país necesitará 6.000 MW adicionales de renovables en los próximos cinco años y una inversión cercana a US$5.000 millones para garantizar un suministro eléctrico suficiente, competitivo y sostenible. Si no se acelera la entrada de proyectos, el rezago podría comprometer la seguridad energética en un contexto de veranos más intensos y mayor variabilidad climática.

El gremio destaca avances regulatorios importantes —licenciamiento ambiental optimizado, coexistencias, reactivación de subastas de largo plazo y nuevas reglas de conexión—, pero advierte que aún persisten barreras: cambios al cargo por confiabilidad que dificultan el cierre financiero, demoras en la asignación de capacidad de transporte y mayores cargas económicas para las renovables.

“Las energías renovables son motor de empleo, inversión y competitividad, pero necesitamos reglas claras y agilidad institucional para materializar los proyectos”, señaló Alexandra Hernández, presidenta ejecutiva de SER Colombia.

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