Aunque el déficit fiscal de 2025 bajaría a 6,2% del PIB, Anif señala que el alivio proviene de factores transitorios y no de una corrección estructural.
La Asociación Nacional de Instituciones Financieras (Anif) advirtió en su informe semanal que, pese a un cierre de año con un menor déficit, la sostenibilidad de las finanzas públicas sigue bajo presión y el país enfrenta un deterioro mayor en 2026.
El centro de estudios calificó el panorama como una estrategia de “patear el balón hacia adelante”, sustentada en ingresos transitorios y alivios temporales en el pago de intereses producto de operaciones de manejo de deuda.
Para 2025, Anif proyecta un déficit fiscal de 6,2% del PIB, menor al estimado previamente, gracias a un mayor crecimiento del PIB nominal, ingresos no recurrentes y una caída significativa en el servicio de la deuda. Estas últimas reducciones han sido posibles por las operaciones de la Dirección de Crédito Público, que aprovecharon bonos emitidos a descuento en años anteriores, reduciendo —según la contabilidad fiscal— el pago de intereses.
No obstante, recuerda que dichas operaciones han generado un espacio fiscal, que el Gobierno ha usado para aumentar su gasto en 0,5% del PIB, en lugar de buscar una reducción más ambiciosa del déficit. También existe la preocupación que el aumento de cupones para emitir bonos genere una presión persistente en el rubro de intereses en los próximos años.
De hecho, el centro de estudios advierte que el déficit primario -que excluye los intereses- será 11 billones de pesos mayor al proyectado en el Marco Fiscal de Mediano Plazo (MFMP): mientras el Gobierno calcula un déficit de 2,4% del PIB, Anif estima que llegará a 2,9%. Esto refleja que el problema estructural permanece, más allá del alivio temporal en intereses.
De cara a 2026, prevé un deterioro adicional: el déficit primario se acercaría a 3% del PIB, llevando el déficit fiscal total a 7%, si no persistiera la reducción transitoria del servicio de deuda. Bajo este escenario, el déficit del próximo año sería mayor al de 2025.
El gasto primario alcanzaría $388 billones y el gasto total del Gobierno Central llegaría a $468 billones, con intereses por $80 billones. Hundida la Ley de Financiamiento, se deben recortar $16,3 billones y el ajuste debería recaer sobre el gasto.
El centro de estudios concluye que el próximo Gobierno enfrentará un rezago presupuestal de$41 billones, que obligará a un ajuste significativo. Reitera que la sostenibilidad fiscal requiere medidas estructurales para reducir inflexibilidades y aumentar ingresos, y cuestiona decisiones que presionan los intereses futuros o flexibilizan la regla fiscal sin un evento adverso que la justifique.
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