Juanpis llena teatros dentro y fuera de Colombia, tiene una marca de cerveza artesanal y próximamente el primer restaurante de alta cocina en movimiento del país. Pero Alejandro Riaño ha impulsado proyectos sociales que benefician a niños, madres cabeza de familia, comunidades indígenas, al medio ambiente y los animales. Así es la dualidad de este disruptivo creador.
“De alguna manera es un traidor de clases”, dice el comediante bogotano de 39 años, Alejandro Riaño, en entrevista con Forbes refiriéndose a ‘Juanpis Gonzalez Pombo’, el personaje que construyó como una crítica social y que lo ha llevado a celebrar hitos como llenar el Movistar Arena de Bogotá, hacer sold out en las principales ciudades del país y llevar su show a escenarios internacionales.
Riaño encontró en la comedia la forma de ridiculizar actitudes que vio desde joven en un entorno que describe como privilegiado frente a la realidad de millones de colombianos. Su familia le dio comodidades, pero también le inculcó amor por el arte, el medio ambiente, la música y la empatía.
En sus inicios, cuando era uno de los protagonistas de ‘Los Comediantes de la Noche’, Riaño invitó a su padre a un show. Al preguntarle qué le había parecido, él respondió: “pues hiciste reír”, y luego agregó: “aprovecha un arma tan poderosa como la comedia. Bien que la gente se rió, pero puedes hacer algo más poderoso”. Ese comentario fue el motor que daría vida a su personaje.
Desde entonces, ‘Juanpis’ se ha encargado de ser descaradamente déspota, homofóbico, racista, xenófobo y petulante, dejando en evidencia todo lo que está mal. “La comedia se había hecho desde la voz del pueblo, muchos comediantes lo han hecho. Nunca se tocaba desde arriba, hablando de cómo trabajan ellos, cómo es la corrupción, cómo se maneja la política”.
El personaje gustó -entre quienes entienden la mofa y quienes se sienten identificados- y atrajo a más de 8 millones de seguidores en redes sociales. Con el éxito, también llegaron los comentarios agresivos, las demandas, los enemigos e incluso las amenazas a su integridad.

“Esto se hace desde la época de Aristófanes y Eurípides, desde la comedia griega, 125 años antes de Cristo. ¿No has entendido que sube el telón y soy un personaje?”, dice al recordar la reacción de una precandidata presidencial a su humor. “Desde Chaplin el comediante no sale a explicar el chiste”, afirma, aunque reconoce que en cada show sale del personaje para enfatizar que es una burla de lo que no debería pasar.
Y como si la ironía no bastara, gran parte de los ingresos del arribista ‘Juanpis’ se ha destinado a obras sociales ‘The Juanpis Show’ ha construido colegios en La Guajira, casas en la frontera entre Colombia y Venezuela, ha apoyado a la Fundación Alimentar Colombia, construyó una escuela de kitesurf para la comunidad Wayúu, becó niños sordomudos en Cajicá, ha respaldado la preservación de saberes ancestrales del Chocó y luchó para eliminar los coches con tracción animal en Cartagena, entre otras causas.
Todo ha sido posible gracias a su necesidad de devolver algo de lo recibido y su capacidad de monetizar el personaje. Riaño recibe ingresos principalmente por los shows -es dueño de su propio teatro-, pero también le va bien cuando hace gira nacional e internacional; y por colaboraciones con marcas.
El comediante también lanzó The JP Beer, una cerveza artesanal que aún no le ha rentado un peso -“todo lo invertimos”, dice-, pero que le permitió cerrar una alianza con Sajú para producir marcos de gafas con las etiquetas recicladas. Todas las ganancias se destinarán a comprar motos eléctricas con platón para recicladores.
Pero Riaño no se detiene. Alista el lanzamiento de su próximo negocio: 1921 Express, el primer restaurante de alta cocina en movimiento del país, ubicado en tres vagones del tren de la Sabana de Bogotá, en alianza con el chef Pasquale Cozzolino, ganador de estrellas Michelin en Nueva York.
A futuro, Riaño proyecta seguir haciendo shows en vivo con más exposición internacional y manteniendo una promesa de tener invitados de grandes ligas; consolidar sus líneas de negocios alternas y su empresa de 80 personas que trabajan por hacer realidad sus proyectos; además, sigue firme en su propósito hacer de este un mundo mejor.
