La región liderará el crecimiento global del sector hasta 2029, mientras Brasil consolida a Pix como reemplazo del efectivo y Colombia despliega Bre-B.

La industria global de pagos atraviesa una transformación estructural impulsada por la inteligencia artificial, las monedas digitales y los sistemas de pago cuenta a cuenta en tiempo real, en un contexto de desaceleración del crecimiento pero con América Latina como principal motor mundial, según el más reciente Global Payments Report de Boston Consulting Group (BCG).

De acuerdo con el informe, los ingresos globales por pagos alcanzaron los US$1,9 billones en 2024 y superarán los US$2,4 billones en 2029. Sin embargo, el crecimiento anual se moderará al 4% entre 2024 y 2029, frente al 8,8% registrado desde 2019, a medida que se diluyen los vientos de cola derivados de las tasas de interés. Aun así, América Latina destacará con un crecimiento anual proyectado del 7,9% en ese periodo, casi el doble del promedio mundial, consolidándose como la región de mayor dinamismo del sector.

“La industria de pagos está entrando en una fase de transformación estructural, no en una simple desaceleración cíclica”, señala el informe de BCG, una firma de consultoría que compite con McKinsey y Bain.

En América Latina, la evolución de los pagos no es homogénea. Mientras países como Argentina y Perú lideran el crecimiento basado en transferencias cuenta a cuenta (A2A), impulsadas por sistemas como Pix en Brasil o Tx 3.0 en Argentina, mercados como Chile y Colombia continúan apoyándose principalmente en el ecosistema de tarjetas.

En Colombia, las tarjetas de débito dominan el volumen de transacciones electrónicas, mientras que los ingresos siguen siendo impulsados principalmente por las tarjetas de crédito. Aun así, el país proyecta un crecimiento anual del 6% entre 2024 y 2029, por encima del promedio global, según BCG.

“Aunque Colombia es el país de la región con menor crecimiento proyectado, sigue estando por encima de la media mundial”, afirma Gonzalo Troncoso, Managing Director & Partner de BCG. “El uso de tarjetas de débito domina el volumen de transacciones y se espera que esta tendencia se mantenga, mientras los ingresos seguirán impulsados principalmente por el uso de tarjetas de crédito”.

La experiencia brasileña ofrece una referencia clave para la región. Pix, el sistema de pagos instantáneos lanzado por el Banco Central de Brasil, ha desplazado rápidamente al efectivo como medio de pago preferido, incluso en transacciones informales. Según Ricardo Tiezzi, Managing Director & Partner de BCG en Brasil, el cambio no es solo tecnológico, sino cultural.

“Si le preguntabas a un brasileño hace diez años cuál era la forma más segura de mover dinero, te decía efectivo. Hoy te diría Pix”, señala Tiezzi. “La gente entendió que cargar efectivo es riesgoso y costoso, y que los pagos instantáneos son más seguros y eficientes”.

BCG espera que Colombia experimente un proceso similar con el lanzamiento de Bre-B, su sistema de pagos en tiempo real, que busca convertirse en la base para la expansión de los pagos A2A y la reducción del uso de efectivo en los próximos años.

El pago se vuelve invisible

Uno de los cambios más profundos que anticipa BCG es la “desmaterialización” de los rieles de pago. En los próximos cinco años, consumidores y comercios dejarán de preocuparse por si una transacción se realiza con tarjeta, transferencia instantánea o incluso con una stablecoin. Lo relevante será la experiencia en el punto de venta, físico u online.

“El riel va a seguir existiendo, pero será un commodity”, explica Tiezzi. “Al consumidor no le va a importar si paga con tarjeta, Pix, Bre-B o una stablecoin. Lo que importará es que pueda pagar de la forma más simple y amigable posible”.

En este contexto, las stablecoins aparecen como uno de los principales factores de disrupción para la región, especialmente en pagos transfronterizos. Aunque procesaron más de US$26 billones en transacciones y alcanzaron una capitalización cercana a US$210.000 millones en 2024, los pagos en el mundo real representan apenas el 1% de ese volumen, lo que deja un amplio margen de crecimiento.

Para América Latina, donde mover dinero entre países sigue siendo costoso y complejo, las stablecoins podrían facilitar pagos regionales y permitir que los usuarios paguen en el extranjero utilizando su moneda local a través de activos digitales estables.

Los agentes de IA y la nueva competencia

El informe identifica seis fuerzas estructurales que están redefiniendo la economía del sector, entre ellas la IA agéntica, las monedas digitales y los pagos A2A en tiempo real. En particular, la IA comienza a penetrar de forma profunda en toda la cadena de pagos, desde la detección de fraude y la reconciliación hasta el comercio y la atención al cliente.

BCG estima que el 81% de los consumidores en Estados Unidos espera utilizar herramientas de IA agéntica para comprar, lo que podría impactar más de US$1 billón en gasto y cerca de la mitad del comercio electrónico global en el futuro cercano. Para los bancos y fintechs, esto implica un cambio radical en la forma en que gestionan datos, tecnología y experiencia de cliente.

“La IA no solo está transformando los procesos hacia afuera, sino la forma en que las organizaciones gestionan su tecnología y sus datos internamente”, señala Tiezzi. “Las empresas están repensando sus arquitecturas para que los datos sean únicos y accesibles en toda la organización, lo que permita desplegar agentes de IA de manera rápida y efectiva”.

Fraude, regulación y Open Finance

El avance de los pagos en tiempo real también trae consigo desafíos. El fraude sigue siendo una preocupación central, aunque BCG subraya que no es causado por los rieles de pago en sí, sino por el auge de la ingeniería social facilitada por la tecnología y los canales digitales.

“El problema no es el sistema de pago, sino cómo la tecnología hace más fácil engañar a las personas”, advierte Tiezzi, quien destaca la necesidad de cooperación entre bancos, fintechs y reguladores para proteger a los usuarios.

En materia regulatoria, América Latina muestra avances desiguales. Brasil implementó un marco robusto de Open Finance, priorizando la seguridad de los datos sobre la velocidad de adopción. En Colombia, aunque el Open Finance ya está regulado, su implementación sigue pendiente, reflejando el delicado equilibrio entre fomentar la innovación y proteger la información de los usuarios.

El Global Payments Report concluye que la industria de pagos será más grande, más rápida y más fragmentada, pero también menos estable. Las fintechs de pagos, que ya representan el 45% de los ingresos del sector fintech, crecieron a una tasa anual del 23% y generaron US$176.000 millones en ingresos en 2024, atrayendo más de US$135.000 millones en financiamiento de capital en los últimos 25 años.

“Los ganadores no serán solo quienes adopten rápido la tecnología”, dice Troncoso. “Serán quienes integren estas tendencias en sus modelos de negocio, en su operación y en su propuesta de valor para los clientes”.