La organización, que cumple 50 años, cerró el año con presencia en 22 departamentos y más de 5,8 millones de vidas impactadas históricamente, según su balance

La Fundación Solidaridad por Colombia cerró 2025 con más de 5.500 personas atendidas en sus programas sociales y una presencia activa en 22 departamentos del país, reforzando su enfoque en educación, reducción de pobreza y acceso a agua potable, dijo a Forbes su presidenta, María Carolina Hoyos Turbay.

“Cerramos el balance con más de 5.500 personas atendidas en todos nuestros programas. Tan solo este año estuvimos en 22 departamentos”, afirmó Hoyos en entrevista, al presentar los resultados del año en el marco de los 50 años de la organización.

Fundada en 1975 por Nydia Quintero Turbay, quien falleció este año, la Fundación reporta haber impactado a 5,85 millones de personas en cinco décadas a través de programas de educación, cuidado, acción social, agua potable, bienestar emocional, emprendimiento y movilidad social. “Liquidar la Fundación sería la mejor noticia del país”, es la promesa fundacional que, según la entidad, ha guiado su trabajo durante medio siglo.

En 2025, la organización avanzó en proyectos de agua potable con la instalación de dos plantas de potabilización en Tadó, Chocó, y Leticia, Amazonas. “Seguimos dándole la posibilidad a comunidades que no tenían acceso a agua limpia, en pleno siglo XXI”, señaló Hoyos.

En educación, la Fundación llegó a 1.710 docentes de las regiones Caribe y Pacífica con programas de calidad educativa y buenas prácticas pedagógicas en primera infancia. También capacitó a 134 jóvenes en bilingüismo en Bogotá, Cundinamarca y Córdoba, con certificaciones entre niveles A1, A2 y B1. “Sabemos que el inglés abre oportunidades laborales que duplican la posibilidad de opciones para una familia”, dijo.

La Fundación también reportó avances en programas de cuidado comunitario. En Bogotá, el programa Aliadas creó una red de más de 652 personas cuidadoras, enfocada en bienestar emocional, liderazgo y rutas de atención institucional. “Logramos crear una red de cuidado en la ciudad, buscando capacitarlas en salud mental y orientación”, explicó Hoyos.

En Medellín, el programa Generaciones que Cuidan trabajó con adultos mayores en condiciones de pobreza extrema. “Estuvimos con 97 personas adultas mayores, todas por debajo de la línea de la pobreza extrema”, afirmó la presidenta, destacando que más del 65% de los participantes se convirtieron en agentes multiplicadores del modelo.

En empleabilidad, la Fundación capacitó a 150 mujeres en oficios no tradicionales en municipios como Chiriguaná, Barrancabermeja y La Dorada, en alianza con el sector ferroviario. “Hoy tenemos 150 mujeres cabeza de hogar, y el 75% de ellas ya va a entrar a trabajar en la línea férrea”, dijo Hoyos.

La organización también fortaleció su red de familias emprendedoras en Bogotá, con 42 familias acompañadas, en su mayoría mujeres en situación de vulnerabilidad, y desarrolló programas de primera infancia como Semillitas Solidarias, que atendió a niños y niñas de 6 a 12 años en Bogotá y Medellín.

De cara a 2026, la Fundación mantendrá su foco en educación como eje central de movilidad social. “Estamos absolutamente convencidos de que la mejor arma para combatir la pobreza extrema es la educación”, afirmó Hoyos. Entre las apuestas del próximo año están la ampliación de programas educativos desde la primera infancia hasta la educación superior, la continuidad de proyectos de agua potable y la realización de la Caminata de la Solidaridad, que se llevará a cabo el 29 y 30 de agosto en el estadio El Campín, con la incorporación de una media maratón.

“Esta es una organización que nace para combatir la pobreza extrema y vamos a seguir fortaleciendo todos nuestros programas a lo largo de la línea de vida del ser humano”, concluyó.