Forbes conversó con Mario Hernández y con su hijo menor, Lorenzo, sobre la transición generacional de la compañía, el negocio familiar y su visión de país. De cara a 2026, preparan un plan de relanzamiento bajo el propósito de marca 'Crear lo extraordinario', sustentado en cinco pilares estratégicos, con el que buscan reafirmar la posición de la marca en los mercados nacional e internacional.

A primera vista, la oficina de Mario Hernández parece la sala de un museo, dedicada a la historia de uno de los empresarios más tenaces y reconocidos de Colombia. Don Mario, como le dice su hijo Lorenzo Hernández, está enmarcado por las paredes llenas de reconocimientos, fotografías y placas que dan cuenta de las décadas de su compañía.

El empresario atiende a la entrevista en el comedor de su oficina, sentado junto a su hijo. “Yo vengo todos los días. No tengo nada más que hacer”, dice entre risas. Le gusta caminar por la fábrica y hablar con sus empleados. También se mantiene informado de lo que está pasando en el mercado: “estoy pendiente de qué se vende, de cómo está la competencia y doy ideas. La experiencia no se improvisa”.
Don Mario está convencido de que el dueño tiene que estar todos los días en el negocio, porque la vida es de detalles. El menor de sus hijos, Lorenzo, ha hecho suyo ese hábito.

Foto: Diego Silva

“Mi papá fue muy estratégico. Me inculcó un amor inquebrantable por esta empresa a una temprana edad”, dice Lorenzo en conversación con Forbes. Recuerda que su primer trabajo lo tuvo a los 7 años pegando bolsos en la planta. A los 11 ya era repartidor de mercancía en el camión y entre los 13 y 18 visitaba las tiendas. Incluso cuando vivió en Estados Unidos acostumbraba a visitar las tiendas de Mario Hernández. Luego de estudiar y trabajar para otras marcas regresó a sumar su experiencia al negocio.

Foto: Diego Silva

El joven que ocupa la dirección creativa de la marca encara la segunda generación de Mario Hernández, para darle continuidad al negocio familiar. “Don Mario ya hizo todo. Yo simplemente llegué para potencializar lo que él ha hecho. No voy a cambiar el rumbo de la marca, sino a llevarla al siguiente nivel”, reafirma.

Ambos tienen claro que la industria de la moda exige un nuevo ritmo para estar a la vanguardia, con tendencias que aterrizan al minuto que se originan del otro lado del mundo y con un mayor alcance a través del entorno digital. Y Mario Hernández no puede estar fuera del juego.

En Colombia, el mercado es cada vez más dinámico entre las marcas locales de trayectoria como Arturo Calle, Cueros Vélez, Grupo Pash, Grupo Uribe o Grupo Crystal; proyectos de diseño emergentes -y de rápido crecimiento-, así como marcas internacionales con lógicas de producción y distribución de otro nivel como Shein y Temu. Desde Mario Hernández están seguros de que hay un nicho para cada propuesta y que al final es el consumidor el que elige, pero también de que su valor agregado debe ser atractivo para afianzar a los usuarios de la marca.

Para Lorenzo, Colombia está en un momento de auge en diseño, un movimiento que no se debe desconocer y que ha llevado a que diseñadores pequeños crezcan y tengan éxito en el país y en el extranjero. “La industria local está recibiendo un reconocimiento importante por su diseño”.
En este contexto, su marca busca seguir siendo referente con una tradición artesanal de transformación del cuero y una herencia de lujo.

Según datos de Inexmoda, entre enero y septiembre de 2025 el gasto de los colombianos en la categoría de moda ascendió a $23,4 billones, lo que representó un aumento del 10%. Sus proyecciones para el cierre del año apuntan a un crecimiento del 11%.

Foto: Diego Silva

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Así va el negocio

Mario Hernández es ejemplo de este comportamiento. En 2024, de acuerdo con cifras públicas de la Superintendencia de Sociedades, generó ingresos superiores a $110.920 millones. Lorenzo asegura que aspiran a terminar el 2025 con un crecimiento del 30%, jalonados por las nuevas colecciones y apuestas como el co-branding junto a Disney.

Respecto a la presencia de Mario Hernández, su presidente afirma que la marca está penetrando en más territorios, creciendo en las ciudades intermedias, y con más de 50 tiendas. “Nuestro objetivo no es abrir 100 tiendas ya, estamos pensando en el largo plazo y nuestra responsabilidad es cumplir con los siguientes 70 años de trabajo”, complementa Lorenzo.

De cara al 2026, preparan el relanzamiento de la marca bajo el propósito ‘Crear lo extraordinario’. Lorenzo detalló que la compañía se va a unificar bajo un nuevo sistema de marca que será lanzado el 1 de marzo de 2026. Para ello han diseñado un plan que consta de cinco pilares estratégicos y que se desarrollará hacia 2030.

En primer lugar está la comunicación de la marca. Si bien no se cambiarán los logos, sí va a reforzarse una narrativa más refinada y actual para atraer a nuevos segmentos de clientes. Lo segundo está en el frente de experiencia, un atributo que premian los consumidores especialmente del mercado de lujo, a partir de la renovación del canal digital, la mejora de experiencia de usuario y la remodelación de las tiendas físicas.

El tercer punto del plan contempla la construcción de un nuevo centro logístico para aumentar la capacidad de distribución de la marca, apalancados en su conocimiento sobre la tecnología y maquinaria de la industria. Los dos últimos pilares se centran en producto, desde la innovación en las categorías y la expansión de las líneas de negocio sin perder su core que son los bolsos, y en mercadeo, desde la creación de la nueva dirección de mercadeo hasta la construcción de comunidad y presencia digital.

“Lorenzo está más preparado que un yogur. Yo no pisé una universidad nunca, pero mi hijo tiene otro mundo y eso es lo que está aportando y es bienvenido”, apunta don Mario.

Foto: Diana Rey Melo/Forbes Colombia.

La empresa emplea a cerca de 2.000 personas en y por fuera de Colombia, por lo que el capital humano es uno de sus activos más valiosos. Parte del éxito de su negocio, aseguran los Hernández, es el cuidado de los colaboradores, a partir de beneficios de vivienda, alimentación y estabilidad laboral.

“Esta es una empresa que lleva más de 60 años. Nuestros empleados entran de aprendices y salen de maestros. Llevan 10, 20, 30 y hasta 40 años trabajando con nosotros, porque así garantizamos que tenemos una mano de obra muy buena”, agrega don Mario. Ni siquiera en el momento más complejo de la pandemia sacrificó a su personal, mantuvo a cada empleado con sueldos completos.

El país necesita de empresarios

Para Mario Hernández el aprecio de los colombianos solo puede ser correspondido con acciones para construir un mejor país. “Eso es una responsabilidad que tengo, con mi gente, con mis hijos, con mi familia, con Colombia”. En esa línea asegura que seguirá generando empleo y sosteniendo su compañía. “Un país sin empresarios, ¿de qué vive?”, cuestiona.

Ante un escenario cercano de elecciones en el país, don Mario señala que el deber del sector privado es participar más, no en política ni pidiendo puestos o haciendo negocios, sino aportando a la construcción de país desde sus empresas y levantando la voz.

“Los empresarios deben tomar posición política y expresar sus necesidades, siguiendo el ejemplo de líderes que luchan por sus convicciones y el bien común. El mensaje a los empresarios es unirse, tratar mejor al personal y luchar por el país que deseamos”, complementa Lorenzo.

Padre e hijo confían en que Colombia es un país de oportunidades con espacios para más empresas y proyectos. “El reto está en ser un país más competitivo. Seguimos viendo que hay un montón de restricciones a los empresarios, que una marca pequeña que apenas está empezando no logra superar. Ahí debe haber una visión progresista”, agrega.

Impulso a la sostenibilidad

Su estrategia de sostenibilidad se centra en la adopción de tecnología de punta y maquinaria que hacen más eficiente la producción. Asimismo, la planta opera con energía generada a través de paneles solares, inclusive produce excedentes de energía que se devuelve a la empresa prestadora de servicios.
En lo que respecta al producto, buscan la sostenibilidad desde la elaboración de piezas duraderas y atemporales. Igual de importante es el capital social y la inversión en las personas, por lo que implementan procesos que cuiden la salud de los trabajadores y apoyan el desarrollo de los profesionales de la industria.

“Hace 18 años Don Mario creó el Premio Mario Hernández. Hoy en día es el premio creativo más importante de Colombia, con más de 6.000 participantes universitarios al año. Con esta iniciativa otorgamos dos becas para el Instituto Europeo de Diseño en España y un premio de $100 millones para ofrecer una experiencia cercana a la industria. Año a año estamos construyendo la nueva generación creativa del país”. En su equipo de diseño, 6 de los 10 miembros participaron del programa.

“Todo se puede: ese es el legado que me deja don Mario. Se puede siempre que uno sueñe en grande, trabaje fuerte, trate bien a las personas y haga las cosas con pasión. Su herencia es la del trabajo fuerte, luchar por las convicciones, tener principios, humildad y trabajar junto y cercano a las personas, al tiempo que se lleva en alto el nombre de la familia y del país. La verdad es que esto para mí apenas está comenzando”, apunta Lorenzo.

Foto: Diego Silva

Para don Mario su legado es lo construido: “la marca, el empleo, el actuar en pro del país y, por supuesto, unos hijos maravillosos. ¿Qué más puede uno hacer? Yo no me llevo nada, todo queda aquí”, declara contundentemente.

Sobre cuántas generaciones de la familia Hernández pasarán por la compañía, dice de forma jovial, “no tenemos una baraja para adivinar”.

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