"Si queremos crear una economía movilizada por el emprendimiento, tenemos que tomarnos en serio ese recorrido invisible entre la idea y la empresa".
Vivimos en una época donde cualquier persona con un celular puede convertirse en creador o emprendedor. Las ideas se multiplican, pero muy pocas llegan a ser empresas que crean empleo y cambian sectores.
Si miramos los embudos de innovación y emprendimiento, distintos estudios coinciden en algo: menos del 1 % de las ideas iniciales llega a convertirse en un negocio realmente escalable. Me gusta pensarlo así, de cada 1.000 ideas que se nos ocurren, apenas unas pocas, logran pasar del cuaderno o el piloto, y convertirse en empresas que de verdad mueven la economía real.
El resto se queda en notas de voz y presentaciones que nadie vuelve a abrir.
Ahí la creatividad y las ideas dejan de ser un asunto romántico y se vuelve una conversación de negocios y de gestión pública, porque implica integrar mejor universidad, empresa, Estado y capital.
El Banco Mundial en su informe económico de América Latina y el caribe de Octubre 2025, acaba de recordar que América Latina será, otra vez, una de las regiones con crecimiento más lento del mundo: alrededor de 2,3 % en 2025. Mucho emprendimiento en el discurso, poco crecimiento en la realidad.
¿qué están haciendo diferente las ideas que logran escalar?
Entendieron que la creatividad es un entrenamiento de disciplina, lectura, curiosidad, incomodidad, frustración, conversaciones exigentes, prueba y error. Las mejores ideas no aparecen cuando intentamos forzarlas, sino cuando la mente ya está afinada para conectar los puntos.
También, asumieron que las ideas son tercas, y que la terquedad bien canalizada es parte de ese mindset. La diferencia entre una idea que muere y una que crece no suele ser el talento, sino la obsesión por persistir, entender al usuario, medir, iterar el modelo hasta que funcione.
Además, el recurso escaso ya no es la herramienta, sino la capacidad de elegir en qué problema vas a poner tu obsesión, cómo vas a combinar creatividad con estrategia, marketing con modelo de negocio, comunidad con escalabilidad.
Los sistemas más dinámicos son aquellos en los que universidades, hubs y empresas actúan como plataformas de ensayo, reducen barreras de entrada y elevan la calidad del acompañamiento.
Si queremos crear una economía movilizada por el emprendimiento, tenemos que tomarnos en serio ese recorrido invisible entre la idea y la empresa. Necesitamos menos culto al golpe de suerte y más cultura de entrenamiento creativo, que permita que esas pocas ideas obstinado que insisten tengan una probabilidad real de escalar y transformar la economía.
*El autor es director de Ongoing, Centro de Emprendimiento de la Universidad EAFIT
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