La operación disparó la polémica tanto por la alta tasa de interés de 13,15% que deberá pagar Colombia, como por la falta de conocimiento sobre quién compró esa deuda.
La Contraloría General ya investiga la venta masiva de Títulos de Tesorería (TES) por 23 billones de pesos que realizó el Ministerio de Hacienda y que ha generado inquietudes en el mercado financiero, ya que esta operación no se realizó a través de las habituales subastas en la que participan bancos y fondos, sino que se entregó de forma directa a un único proponente anónimo.
La operación disparó la polémica tanto por la alta tasa de interés de 13,15% que deberá pagar Colombia, como por la falta de conocimiento sobre quién compró esa deuda.
Sin embargo, pese a la reserva del inversionista, en los pasillos de la Bolsa de Valores de Colombia y entre los grandes bonistas, circulan nombres de quien sería el inversionista detrás de esta operación. Se trataría del fondo Offshore del gigante estadounidense Pacific Investment Management Company (Pimco), que tiene sede en las Islas Caimán. Este tipo de vehículos financieros suelen enfocarse en mercados “especulativos”, una categoría en la que Colombia cayó tras perder el grado de inversión ante calificadoras como Fitch y S&P.
La senadora Angélica Lozano, por su parte, sugirió que el comprador secreto podría ser el Abu Dhabi Investment Authority (ADIA), fondo soberano de los Emiratos Árabes. “Son US$810 millones de ganancia instantánea, entregada a dedo”, denunció Lozano, cuestionando por qué se decidió premiar a un solo actor con intereses que superan con creces lo que el mercado regular le cobra a la Nación.
¿Qué son los TES y por qué son importantes?
Los Títulos de Tesorería (TES) son una especie de ‘pagarés’ que emite el Estado para poder obtener dinero inmediato en calidad de préstamo. Es decir, compromisos de pago para endeudarse. Estos sirven, entre otras cosas, para cubrir el hueco financiero cuando los impuestos que se recaudan no alcanzan para pagar todos los gastos de la Nación.
La polémica tiene como base la dura situación financiera de Colombia. La caja del país tocó fondo, cayendo a $1,4 billones (dato al 5 de diciembre), el nivel más bajo en la historia reciente. Para salvar este bache, el Gobierno aceptó una tasa promedio del 13,15% para los TES en cuestión, una de las más onerosas de la última década, con vencimientos que se extienden hasta el año 2040.
Teniendo en cuenta estas condiciones atípicas, la Contraloría General de la República requirió formalmente al Ministerio de Hacienda toda la información técnica y jurídica que sustente la venta de estos TES al inversionista externo. La entidad busca verificar si se cumplieron los principios de transparencia y si hubo un detrimento patrimonial al pactar tasas tan elevadas de forma privada. El Ministerio tiene apenas dos días hábiles para explicar por qué se saltó el mecanismo de mercado.
Por su parte, el presidente Gustavo Petro aseguró que este endeudamiento no es para financiar el gasto corriente de su administración. Según el jefe de Estado, el Gobierno “solo se endeuda para pagar la deuda de anteriores gobiernos”, argumentando que el incremento en el volumen de la deuda interna se debe exclusivamente al efecto de las altas tasas de interés del Banco de la República y no a una gestión fiscal irresponsable de su gabinete.
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