Las proyecciones del banco apuntan a una inflación anual por encima de 6,1% para diciembre de 2026. La presión inflacionaria la resentirán los hogares por lo que clasificó como un "terremoto" en el alza del salario mínimo.
Las consecuencias económicas del alza del salario mínimo preocupan al sector financiero, que se ha sumado a las advertencias de los líderes gremiales sobre las presiones inflacionarias, el desincentivo a la generación de empleo y el costo para los hogares.
La inflación, advierte un informe de J.P. Morgan, será el principal costo de incrementar el salario mínimo por fuera de los escenarios previstos. El aumento cercano al 23% fue calificado como un “terremoto”por la entidad financiera. Según sus estimaciones, el alza en términos reales asciende al 17%, calculado sobre la inflación de 2025, y de 16,1%, respecto a las proyecciones de inflación para 2026.
“Dado el papel central del salario mínimo en la economía colombiana, esta decisión tendrá implicaciones de gran alcance sobre la inflación, la política monetaria, el crecimiento, el desempleo y las cuentas fiscales de cara a 2026”.
Las estimaciones de J.P. Morgan apuntan a una aceleración inflacionaria y un incremento aproximado de 140 puntos básicos a la proyección base de inflación para 2026. A partir de esta revisión, indican que la inflación anual del IPC será de 6,1% a diciembre de 2026, una diferencia considerable respecto a la proyección previa de 4,7%.
En esa línea, anticipan que el Banco de la República establecerá una política monetaria más restrictiva a partir de enero. La entidad prevé un ciclo de alzas más agresivo: “tres incrementos consecutivos de 50 puntos básicos hasta abril, seguidos por dos aumentos de 25 puntos básicos en junio y julio. No puede descartarse un periodo de inestabilidad financiera, dado que abundan las posibles no linealidades, lo que sesga los riesgos hacia la necesidad de un endurecimiento monetario adicional”, detallan.
El impulso al consumo de los hogares que busca promover el aumento del salario mínimo, agregan desde la entidad, se verá contrastado por una política monetaria más restrictiva e incertidumbre financiera. Pese al complejo panorama que plantean los expertos, la entidad mantiene la proyección de crecimiento para el año entrante en 2,8% anual.
“Si bien el consumo de los hogares podría verse impulsado por el aumento del salario mínimo, una postura de política monetaria más restrictiva —agravada por una mayor incertidumbre financiera— podría compensar estos efectos positivos. Por ahora, mantenemos nuestra proyección de crecimiento para el próximo año en 2,8% anual, aunque reconocemos riesgos al alza para el crecimiento del primer semestre. No obstante, el mercado laboral probablemente se verá afectado.
“Mientras el crecimiento se mantenga sólido, no esperamos un aumento significativo del desempleo, pero sí anticipamos un incremento notable de la informalidad, revirtiendo las tendencias observadas en trimestres anteriores”, puntualizó.
De ser así, añaden desde Asobancaria, “habrá condiciones de financiamiento más restrictivas para los hogares y empresas, afectando decisiones clave, como la inversión en educación, el emprendimiento y la adquisición de vivienda. En este sentido, el alza del salario mínimo también incide indirectamente sobre el acceso al crédito y el dinamismo económico”.
