Pese a las cifras históricas de empleo en noviembre de 2025, la informalidad laboral se ubicó en 55,4% a nivel nacional, según el DANE.

A pesar de las cifras históricas de empleo que alcanzó Colombia en noviembre de 2025, la informalidad laboral continúa siendo uno de los grandes desafíos del mercado laboral en el país. De acuerdo con el más reciente informe del DANE, la proporción de población ocupada en condición de informalidad se ubicó en 55,4% a nivel nacional, lo que representa un aumento de 0,2 puntos porcentuales frente a noviembre de 2024, cuando el indicador se situaba en 55,2%.

El dato revela una realidad: la mayoría de los empleos creados entre noviembre de 2024 y noviembre de 2025, fueron informales. De las 993 mil personas que aumentaron la ocupación en este período, 602 mil son trabajadores informales y solo 391 mil están en el sector formal. Esto significa que el 60,6% de los nuevos empleos generados carecen de las garantías y protecciones que ofrece la formalidad laboral.

La informalidad se distribuye de manera desigual en el territorio nacional. En centros poblados y rural disperso, la proporción de informalidad alcanza el 83,4%, una cifra que contrasta marcadamente con el 42,9% registrado en las 23 ciudades y áreas metropolitanas, o el 41,5% de las 13 principales ciudades. Esta disparidad territorial muestra cómo la informalidad afecta de manera más aguda a las zonas alejadas de los grandes centros urbanos.

Por ramas de actividad económica, la agricultura, ganadería, caza y pesca lidera con el 85,4% de informalidad, consolidándose como el sector con mayor precariedad laboral en el país. En el extremo opuesto, las actividades financieras y de seguros presentan la menor tasa de informalidad con apenas 10,7%, seguidas por las actividades profesionales, científicas y técnicas.

El análisis por ciudades muestra incrementos significativos en algunas capitales. Quibdó encabeza el crecimiento de la informalidad, pasando de 51,4% a 59,2%, un salto de 7,9 puntos porcentuales que la convierte en la ciudad con mayor deterioro en este indicador. Neiva también experimentó un aumento significativo, pasando de 47,7% a 52,9%, con un incremento de 5,1 puntos porcentuales. Otras ciudades con aumentos importantes fueron Pereira, que subió 4,0 puntos porcentuales, y Manizales con 3,3 puntos porcentuales.

No obstante, al observar el ranking general, Sincelejo se ubicó como la ciudad con mayor proporción de población ocupada informal en el trimestre septiembre–noviembre, con 67,1%, mientras que Bogotá mantuvo la menor tasa del país, con 35,3%. En contraste, Santa Marta fue la ciudad con la mayor reducción de la informalidad, al pasar de 61,4% a 56,5%, una disminución de 4,9 puntos porcentuales.

Las cifras confirman que, aunque el mercado laboral colombiano muestra avances significativos en la generación de empleo y en la reducción del desempleo, la informalidad sigue siendo un problema estructural.

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