Colombia es el país más dependiente de las remesas en la subregión: más de la mitad proviene de EE.UU. y el monto total equivale a cerca del 2,8% del PIB.

Las remesas hacia Colombia se mantendrán altas en 2026, pero crecerán a un menor ritmo en medio del endurecimiento de la política migratoria de Estados Unidos, según un nuevo informe de BBVA Research que analiza el impacto de las medidas migratorias estadounidenses en los flujos hacia América Latina.

El estudio, titulado “Remesas a Argentina, Colombia y Perú: posible impacto de la política migratoria de EE.UU.”, advierte que los envíos desde territorio estadounidense —principal origen de las remesas para Colombia— se desacelerarán, mientras que los recursos provenientes de otros países mostrarán mayor resiliencia, aunque también con una moderación en su crecimiento, teniendo en cuenta la diáspora de 3,7 millones de colombianos en el mundo.

Colombia aparece como el país más expuesto de la subregión. De acuerdo con el informe, el 53% de las remesas que recibe el país provienen de Estados Unidos, un flujo que equivale a cerca del 1,5% del PIB solo desde ese origen, el 17% de las exportaciones y a 2,8% del PIB al considerar las remesas totales desde el mundo.

Esta magnitud convierte a las remesas en un ingreso comparable con sectores relevantes de la economía colombiana y en un soporte clave para miles de hogares.

Aunque aún no se conoce el balance, el año pasado las remesas de los colombianos habrían superado los US$ 13.000 millones, según diversas estimaciones.

Pese al endurecimiento del discurso y de los controles migratorios en Estados Unidos, el análisis no anticipa una reversión del fenómeno migratorio. Por el contrario, señala que los migrantes colombianos presentan altos niveles de arraigo, mayores tasas de participación laboral y menores niveles de desempleo que en sus países de origen, factores que amortiguan el impacto inmediato sobre el flujo de remesas.

“Este fenómeno obedece a causas profundas como la inestabilidad económica, la inseguridad y la búsqueda de oportunidades, y no muestra señales de reversión”, afirmó Alejandro Reyes, economista de BBVA Research en Colombia, citado en el informe.

Para 2026, el banco prevé que la migración colombiana hacia Estados Unidos continúe, aunque a un ritmo menor. En ese contexto, las remesas desde EE.UU. se ralentizarán, mientras que las de otros orígenes serán más estables, pero también perderán dinamismo. Aun así, el nivel de remesas se mantendría elevado, con un crecimiento más moderado frente a 2025 y 2024.

El reporte también minimiza el impacto del impuesto del 1% a las remesas en Estados Unidos a partir de 2026, al señalar que solo aplicará a transferencias físicas como efectivo o giros, y no a transferencias electrónicas bancarias, que concentran la mayor parte de los envíos.

De hecho, para Colombia y Perú, el informe prevé un ajuste gradual. La tendencia de las remesas totales se mantendrá al alza, con un crecimiento en dólares de 13 % en Colombia y 5,2 % en Perú entre 2024 y 2026.

“Esto esconde detrás una dinámica débil de las remesas desde los Estados Unidos compensadas parcialmente por las provenientes de otros destinos”, destaca.

En términos del PIB, las remesas a Colombia mantienen en 2026 su nivel de 2024, pero se reducen frente a 2025. Para Perú se espera una reducción ligera de las remesas en 2026.

En 2024, las remesas globales alcanzaron la cifra récord de 905 mil millones de dólares, según el Banco Mundial. América Latina y el Caribe recibió US$ 163 mil millones, lo que equivale al 18,1% de las remesas globales. Los países de renta baja y media recibieron 685 mil millones de dólares del monto total.

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