Tras siete años de crecimiento orgánico, Numia, fundada por Gustavo Lauria levantó US$3,5 millones para escalar una plataforma que ya orquesta más de 50 millones de interacciones presenciales al año en banca, retail y salud.
Aunque en los último años la inteligencia artificial parece estar en cada espacio del mundo digital, aún existen espacios intactos en el mundo físico.
Para Gustavo Lauria, cofundador y CEO de Numia, ahí está una gran brecha y una oportunidad de la próxima ola tecnológica.
“Hoy el 90-95% de las interacciones con clientes van hacia ser automatizadas con agentes de IA conversacional, pero hay ciertas interacciones donde el cara a cara es importante y va a seguir siendo importante”, dice Lauria, en entrevista con Forbes. En esos momentos de alto valor, monetario o emocional, dice, la tecnología no reemplaza al humano, sino que lo potencia.
Esa tesis es la base de Numia, una plataforma que busca convertir al mundo físico en un entorno potenciado por IA.
Mientras los canales digitales están hiperpersonalizados, porque saben qué miró el usuario, qué clickeó y qué oferta mostrarle, el espacio presencial sigue siendo lineal.
“Pueden entrar dos personas con perfiles totalmente opuestos y van a caer en un proceso igual para todos”, explica Lauria. Para él, el problema no es solo de experiencia de cliente, sino de datos. “Hoy por hoy no hay una fuente de datos del mundo físico”.
Numia nació precisamente para llenar ese vacío. La compañía, fundada por los argentinos Gustavo Lauria (CEO), Joaquin Zolio (COO) y Nicolás Denmer (CCO), actúa como un orquestador de inteligencia artificial que integra kioscos, tablets, pantallas profesionales, sistemas de turnos y aplicaciones móviles para capturar información del recorrido presencial del cliente y conectarla con los canales digitales.

Con esa base, permite a bancos, retailers y clínicas diseñar flujos con agentes de IA que deciden en tiempo real si una interacción debe ser presencial, digital o híbrida. El objetivo es intentar tener menos fricción, más personalización y mayor valor por cada interacción física.
Hoy la plataforma gestiona alrededor de 50 millones de interacciones únicas al año en el mundo físico (75 millones si se cuentan las visitas repetidas) y trabaja con unos 320 clientes en América Latina.
Tiene oficinas propias en Bogotá, Ciudad de México y Buenos Aires, y presencia comercial en más de 10 países a través de partners.
En Colombia cuenta con más de 30 clientes, entre ellos aseguradoras, bancos y clínicas. El equipo suma 101 personas, con cerca del 14% basado en el país y el grueso distribuido entre Argentina y México.
El recorrido hasta aquí no fue el típico de una startup de software. Lauria y sus cofundadores, Nicolás y Joaquín, no vienen de Big Tech ni de universidades Ivy League. “Somos el perfil opuesto al típico founder”, dice.
Cuando empezaron, ni siquiera sabían qué era una startup. Vendían cruces de LED para farmacias a través de Mercado Libre, un proyecto universitario de ingeniería mecánica que funcionó como punto de partida. Desde ahí, la compañía pasó por una etapa casi de pyme, luego por un crecimiento orgánico sostenido y finalmente por un giro estratégico hacia el software.
“Nos dimos cuenta de que había un montón de oportunidad dentro del mundo físico para desarrollar soluciones que no solo dieran datos, sino que pudieran accionar ese mundo”, resume.
Durante siete años Numia fue completamente financiada con recursos propios. Lauria llegó a pensar que podían construir una empresa grande sin capital externo. El cambio llegó cuando la ambición superó las limitaciones del flujo de caja “Para competir en las ligas que queremos competir necesitamos más capital para acelerar producto y go-to-market”, explica.
La ronda de US$3,5 millones, cerrada en 2025, marcó ese punto de inflexión. Fue liderada por el fondo mexicano Cometa, con la participación de Boost Capital Partners, MatterScale Ventures, Kuiper VC, Amador y ángeles como los fundadores de Simetrik.
El paso al venture capital también implicó un ajuste de mentalidad. “En el bootstrap estaba muy enfocado en el problema que le resuelvo a mi cliente hoy”, dice Lauria.
En el mundo capital de riesgo, en cambio, la conversación gira alrededor del mercado futuro y de los problemas que aún no existen del todo. El reto, reconoce, es no perder el equilibrio. “La persona que me compra hoy quiere que le resuelva un dolor sencillo de su día a día, no una promesa futurista”, anota.
Esa tensión se refleja en el plan de Numia. Hoy el foco está en banca tradicional y retail, sectores donde el contacto humano sigue siendo crítico y donde la eficiencia del mundo físico tiene impacto directo en ingresos.
La compañía trabaja en nuevas capacidades como grabación de interacciones presenciales y análisis de voz para entender qué ocurre durante la atención, no solo antes o después. Incluso explora MVPs de copilotos de IA para vendedores, capaces de entregar sugerencias en tiempo real a través de auriculares, basadas en el perfil del cliente y su historial.
Numia se integra con los principales modelos de lenguaje, como OpenAI, Gemini, Perplexity, y pretende ser una capa de aplicación que permite a las empresas usar IA sin casarse con un solo proveedor. Esa flexibilidad, sumada a su experiencia operando hardware y software en el mundo físico, es uno de los diferenciales que Lauria destaca frente a herramientas más genéricas de automatización de flujos.
Tras la ronda, la empresa dejó de ser rentable por un periodo para acelerar crecimiento, pero, según su CEO, está “a punto de ser rentable de vuelta”. El próximo levantamiento de capital no está en el corto plazo. La idea es volver al mercado en el tercer trimestre de 2026. Hasta entonces, el objetivo es consolidarse como “la fuente de la verdad del mundo físico” y buscar demostrar que la inteligencia artificial no solo vive en la nube, sino también en la sucursal, la tienda y el mostrador.
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