La firma de ciberseguridad acelera inversión y contratación en la región, mientras phishing, ransomware y ataques a sistemas críticos industriales siguen ganando terreno.
Para la compañía de ciberseguridad Kaspersky, Latinoamérica es una zona clave dentro de su estrategia hacia el llamado “sur global”, en medio de un repunte sostenido de las amenazas digitales y del uso creciente de inteligencia artificial por parte de los cibercriminales.
“Kaspersky Latinoamérica se tornó una región estratégica para la compañía”, dijo Claudio Martinelli, director general de las Américas de Kaspersky, en entrevista con Forbes Colombia.
Según explicó, mercados como Brasil, México y Colombia combinan altos niveles de conectividad con una base amplia de usuarios y empresas que requieren soluciones de protección más sofisticadas.
La compañía reportó crecimiento de doble dígito en la región durante el último año, con resultados destacados en Brasil, México, Colombia, Perú, Chile y Argentina, donde ha ganado tracción tanto en grandes corporaciones como en entidades gubernamentales. Ese impulso se ha traducido también en mayor inversión operativa, ya que el equipo regional pasó en 2025 de unas 150 personas a cerca de 200.
El entorno de riesgo ha cambiado rápidamente. Tras la pandemia, la digitalización acelerada del trabajo remoto y de los servicios públicos amplió la superficie de ataque.
“Hoy puedes sacar su licencia de manejar por el sitio de gobierno, su retiro, casi que todo está disponible en la internet. Y para los criminales también”, indicó Martinelli, al referirse a la exposición de datos ciudadanos.
Las cifras refuerzan esa percepción. En 2025, los sistemas de detección de Kaspersky identificaron en promedio cerca de 500.000 archivos maliciosos al día, un aumento del 7% frente al año anterior. A nivel global, las detecciones de ladrones de contraseñas crecieron 59% y las de software espía 51%. En América Latina, los incrementos fueron aún más pronunciados, especialmente en spyware y backdoors, según el Boletín de Seguridad de Kaspersky.
En la región, las amenazas financieras siguen dominando. “Latinoamérica es una región donde el crimen financiero es predominante”, dijo Martinelli.
Phishing y ransomware continúan encabezando la lista, pero la compañía observa un crecimiento acelerado de ataques dirigidos a infraestructuras de misión crítica, como energía, petróleo y gas, y la industria alimentaria. “El criminal ya entendió que este servicio no puede parar”, explicó.
La inteligencia artificial se ha convertido en un factor relevante de esa escalada. Aunque Martinelli considera que los ataques no son necesariamente más sofisticados, sí son más masivos y creíbles.
“Con inteligencia artificial, los mensajes son muy creíbles, son muy perfectos”, afirmó, lo que dificulta que los usuarios identifiquen fraudes. Aun así, sostuvo que los sistemas de la compañía pueden detectar patrones y “huellas” dejadas por herramientas generativas usadas por los atacantes.
El auge de la IA también está presionando a los gobiernos a definir marcos regulatorios. Martinelli advirtió que la ciberseguridad debe integrarse desde el diseño de cualquier iniciativa de inteligencia artificial. “Inteligencia artificial tiene que tener desde el concepto, ciberseguridad en su proyecto”, dijo, comparando su adopción con los estrictos procesos de certificación y homologación de la industria aeronáutica.
La estrategia de Kaspersky se desarrolla en un mercado cada vez más competitivo, donde compite con actores globales como Eset, Fortinet, Palo Alto Networks, Check Point Software y CrowdStrike, todos con presencia creciente en América Latina.
En ese contexto, la compañía apuesta por combinar su experiencia histórica en machine learning, que, según Martinelli, utilizan desde hace dos décadas, con una mayor cercanía a gobiernos y empresas en la región.
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