El alza del salario mínimo agrava la crisis por la que pasan los colegios en el país. Solo en la capital, unas 100 instituciones educativas tienen el riesgo de desaparecer a raíz del aumento de costos asociados a la nómina.

La crisis en el sector escolar se profundiza aún más después del alza del 23,7% en el salario mínimo, así lo aseguró Carlos Ramos, director de la Mesa Distrital de Colegios Privados, en entrevista con Blu Radio.

Desde hace algunos años los colegios enfrentan complicaciones en su modelo de negocio derivados de la caída en la natalidad, cambios en las tendencias educativas y la educación virtual. Ahora, el nuevo mínimo pone en riesgo la continuidad de muchas instituciones, especialmente las más pequeñas.

“Más de 100 instituciones privadas en Bogotá tienen menos de 30 estudiantes, y muchas de ellas no resistirán este incremento en los costos”, estableció Ramos.

Para ilustrar la problemática, el gremio calculó que con el nuevo salario mínimo un colegio de estrato 3 con 275 estudiantes y una pensión de 160.000 pesos pasaría de una pequeña ventana de utilidad de 2,5 millones a generar pérdidas superiores a los $700.000.

El líder también estableció que uno de los agravantes más grandes del nuevo salario mínimo es que toma por sorpresa a los colombianos. “El promedio de incremento autorizado fue del 7%, y frente a un aumento del 23% en el salario mínimo, hay un desfase del 16% que los colegios no pueden absorber”, destacó Ramos.

Aunque la crisis no es nueva, el año pasado dejaron de funcionar 35 colegios privados solo en Bogotá, de los 1.317 que estaban en funcionamiento, esta novedad en las dinámicas laborales puede estar afectando muchas más instituciones especialmente de estratos 1, 2 y 3 donde los estudiantes no pagan pensiones superiores a los $300.000.

El gremio ha buscado soluciones, Ramos señaló que han “propuesto dos caminos: una revocatoria directa de la resolución de costos educativos o, en su defecto, un alcance que permita a los gobiernos escolares revisar la pertinencia de los servicios acordados con los proveedores antes del cierre del año pasado”. Sin embargo, desde el Ministerio de Educación no se ha dado una respuesta clara a la problemática y desde el Gobierno no se han establecidos lineamientos para evitar el cierre de más colegios en la capital y el país.

A pesar de ser una de las prioridades del país y una bandera del Gobierno Petro, la educación no pasa por su mejor momento; desde colegios con menos estudiantes y más costos hasta un ICETEX con déficit de financiamiento estatal, son factores que preocupan a los jóvenes en Colombia.

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