Un obstáculo común es una creencia que parece simple pero frena todo: la idea de que la IA es un proyecto aislado y técnico, reservado para un área experta.
En Colombia se habla mucho del potencial de la inteligencia artificial, pero poco del impacto real. El país sigue dependiendo del efectivo, la digitalización avanza a distintas velocidades y menos del 60% de los comercios tienen soluciones digitales estables. La IA no es un accesorio sofisticado, es una herramienta para cerrar brechas estructurales.
En Addi lo aprendimos rápido: ninguna herramienta de IA produce retorno por sí sola. El punto de inflexión está en la gente. Cuando los equipos entienden cómo colaborar con agentes y copilotos, cómo integrarlos a sus flujos de trabajo y cómo evaluar su impacto con rigor, los resultados aparecen. Ahí está la diferencia que explica por qué operamos cuatro veces más rápido que el promedio del sector BNPL, con márgenes que duplican los de nuestros pares y con más de USD 500.000 en eficiencias solo este año.
Un obstáculo común es una creencia que parece simple pero frena todo: la idea de que la IA es un proyecto aislado y técnico, reservado para un área experta. Esa visión fragmentada condena a la IA a quedarse en ideas.
En Addi desmontamos esa lógica desde la raíz. La formación en IA no es un taller, es parte de la cultura. Desde el primer día, cualquier nuevo integrante aprende a trabajar con IA y a entender su rol sin depender ciegamente de ella. Ese equilibrio entre criterio humano y fluidez tecnológica es lo que genera resultados.
Otra pieza central es la forma en que tratamos la IA. No como un conjunto de herramientas, sino como una extensión del equipo. Nuestros agentes internos tienen tareas claras, mediciones propias y un nivel de exigencia similar al de cualquier empleado. Eso crea responsabilidad: si un agente falla, se revisa, se entrena y se mejora. Esta lógica elimina la idea de “probar por probar” y obliga a que la IA sea útil de verdad.
Un estudio sobre empresas manufactureras en Colombia encontró que solo un 6.1 % ha adoptado IA; de ese porcentaje, 2.2 % desarrolla sus propias soluciones y 4.4 % adquiere aplicaciones de terceros. Esa es una problemática que hay que corregir sin importar el sector ni el tamaño de la empresa.
Para que el fundamento técnico de la AI funcione, nosotros en Addi decidimos ser dueños del sistema nervioso del negocio, es decir de los datos y los logs. Construimos una plataforma basada en eventos que registra cada interacción relevante, en tiempo real y con precisión quirúrgica, eso nos da una ventaja que no se puede subcontratar.
Cuando los datos, la infraestructura y el historial de comportamientos están bajo tu control, tus agentes de IA trabajan con un nivel de contexto que ningún proveedor externo puede darte. Por el contrario, si una empresa depende de sistemas fragmentados o conectores prestados, su IA siempre operará a ciegas y su impacto será superficial. En un país donde la información suele estar dispersa, contar con una base propia no es un lujo; es lo que marca la diferencia entre experimentar y escalar.
El último componente es reconocer y reforzar la adopción. En un entorno donde cada punto de eficiencia importa, celebramos tiempos reducidos, errores evitados y procesos optimizados. Esa disciplina crea un círculo virtuoso: los equipos adoptan más, la IA aporta más y el negocio avanza más rápido y los ahorros no se quedan en un tablero de métricas. En Addi se devuelven al equipo en forma de mejores salarios, beneficios y participación en resultados. La gente ve el impacto directo de trabajar de esta manera, lo que acelera aún más su adopción.
Colombia necesita evolucionar la conversación sobre IA. No basta con entrenar modelos; hay que entrenar músculo organizacional. Las compañías que entiendan esto serán las que definan el próximo capítulo de la economía digital del país. En Addi estamos demostrando que ese futuro no es teórico: ya está ocurriendo, y estoy convencido de que las mejores historias de retorno en IA están todavía por escribirse.
*El autor es cofundador y CEO de Addi.
Las opiniones expresadas son sólo responsabilidad de sus autores y son completamente independientes de la postura y la línea editorial de Forbes Colombia.
