La inflación persistente, la devaluación de las monedas locales y la alta siniestralidad laboral están comprometiendo la viabilidad de los proyectos de construcción en América Latina, de acuerdo con un estudio de Chubb Insurance que describe un escenario de presión creciente sobre obras civiles e infraestructura en la región.
El aumento sostenido en los costos de materiales y mano de obra, junto con la inestabilidad y los cambios regulatorios, está impactando directamente los presupuestos y cronogramas de las constructoras, según informe de Chubb. “La inflación persistente, la devaluación de monedas locales y una alta siniestralidad laboral son los principales factores que amenazan el desarrollo de obras civiles y proyectos de infraestructura en la región”, afirmó Cristian Di Iorio, Construction Regional Head de Chubb América Latina.
En materia de seguridad laboral, el estudio identifica fallas recurrentes en la mayoría de las obras. Las caídas de altura, el uso inadecuado de maquinaria y la ausencia de equipos de protección personal continúan entre las principales causas de accidentes, a lo que se suman deficiencias en infraestructura básica y la escasez de mano de obra calificada.
El análisis también advierte una baja adopción de tecnologías digitales en el sector. Solo una minoría de empresas ha incorporado herramientas como el modelado de información para la construcción o soluciones de inteligencia artificial, mientras crece la exposición a ciberataques en plataformas de gestión y seguimiento de obras.
A estos factores se agregan riesgos externos que afectan la ejecución de proyectos, en particular los de mediana y gran escala. El estudio menciona conflictos sociales, bloqueos comunitarios y cambios políticos, junto con una mayor exposición a eventos climáticos como terremotos, inundaciones y huracanes, además de nuevas exigencias ambientales que elevan los costos de cumplimiento.
Para Colombia, cifras de Fasecolda muestran que en 2024 el sector asegurador pagó $25,5 billones en indemnizaciones, un incremento de 13,6% frente al año anterior, en un entorno de mayor exposición al riesgo para actividades intensivas en capital como la construcción.
