El Gobierno volvió a recurrir a deuda de corto plazo para cubrir necesidades de caja. La Andi señala que su uso intensivo elevó las tasas exigidas por el mercado y encareció el financiamiento público.

El Ministerio de Hacienda y Crédito Público colocó $900 mil millones en Títulos de Tesorería a Corto Plazo, TCO, mediante una subasta en el mercado público de valores, correspondiente a una referencia denominada en pesos y con vencimiento el 26 de enero de 2027.

La colocación se realizó a una tasa de interés de corte de 12,055%, nivel al que se adjudicó la totalidad del monto ofrecido. El plazo de los títulos corresponde a un año, de acuerdo con las condiciones definidas para esta referencia de corto plazo.

La subasta recibió posturas por $1,3 billones en valor nominal, cifra que superó en 1,5 veces el monto aprobado de $900 mil millones. Pese al mayor interés evidenciado por los participantes del mercado, el volumen adjudicado se mantuvo en el nivel inicialmente anunciado.

La operación se inscribe dentro del programa de colocaciones de Títulos de Tesorería a Corto Plazo que adelanta la Nación en el mercado interno, orientado a cubrir necesidades de liquidez mediante emisiones concentradas en el tramo corto de la curva y denominadas en moneda local.

Según un análisis de la Asociación Nacional de Empresarios de Colombia, Andi, los TCO se convirtieron en una pieza central de la estrategia de liquidez del Gobierno, no solo a través de subastas, sino también mediante colocaciones dirigidas y su uso como instrumento de caja en episodios específicos.

La Andi señala que el cupo de TCO fue ampliado de forma significativa en los últimos dos años, al pasar de 30 billones a 57 billones con el decreto 1593 de 2024, y posteriormente a 67 billones con el decreto 836 de 2025, lo que llevó el saldo autorizado a niveles históricamente altos.

Según el gremio, además de las subastas, los TCO fueron utilizados para atender obligaciones del Gobierno Nacional con Ecopetrol relacionadas con el Fondo de Estabilización de Precios de los Combustibles, FEPC, para anticipos de utilidades y como colateral en operaciones financieras, así como para obtener liquidez destinada a la recompra de bonos globales.

La Andi advierte que el nivel récord de TCO en circulación durante el año generó señales de saturación en el mercado, lo que se tradujo en exigencias de mayores tasas para mantener estos instrumentos atractivos, y atribuye el encarecimiento de la deuda pública al manejo de las finanzas públicas, más que a la política monetaria o a factores externos.

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