La decisión de subir 100 puntos básicos responde a la persistencia de la inflación, al aumento de sus expectativas y a los riesgos fiscales y externos que, según la Junta, exigen una política monetaria más contractiva.
La Junta Directiva del Banco de la República decidió este viernes aumentar en 100 puntos básicos su tasa de intervención, que pasó de 9,25% a 10,25%, en respuesta a la persistencia de las presiones inflacionarias y al deterioro de los equilibrios macroeconómicos.
En una votación dividida, cuatro codirectores avalaron el alza de 100 puntos básicos, dos votaron por una reducción de 50 puntos básicos y otro por mantener la tasa en 9,25%.
La decisión de adoptar una postura más dura y elevar la tasa de intervención a 10,25% respondió a una combinación de presiones inflacionarias persistentes, un fuerte repunte de las expectativas y desequilibrios macroeconómicos crecientes, señaló la Junta en un comunicado.
Aunque la inflación total cerró diciembre en 5,1%, ligeramente por debajo del nivel de un año atrás, advirtió que la inflación básica repuntó repuntó de 4,85% a 5,02% entre noviembre y diciembre, lo que refuerza las señales de rigidez inflacionaria. A ello se suma un deterioro significativo de las expectativas: las proyecciones de los analistas y de los mercados de deuda aumentaron con fuerza y se ubican por encima del 6% en el horizonte de dos años, alejándose de la meta del banco central.
El comunicado destaca además, que la economía mostró un dinamismo mayor al previsto, con un crecimiento estimado de 2,9% en 2025 impulsado por una demanda interna robusta, mientras el déficit de cuenta corriente se amplió hasta 2,4% del PIB, reflejando el desbalance externo asociado al mayor consumo.
En un entorno marcado además por una elevada incertidumbre externa y un deterioro de la percepción de riesgo soberano, la Junta optó por un ajuste contundente para reforzar el anclaje de las expectativas y contener los riesgos de una inflación más persistente.
“La decisión adoptada por la mayoría de los miembros de la Junta Directiva está encaminada a que la inflación retome una senda decreciente. Las decisiones futuras dependerán de la nueva información disponible”, señaló la Junta.
Alza por encima de las expectativas
Una minoría del mercado ya anticipaba un ajuste más contundente en la tasa de intervención. Entre quienes proyectaban un aumento de hasta 100 puntos básicos se encontraban BBVA, que estimaba una tasa de 10,25%, e Itaú, que esperaba un 10%. Estas proyecciones contrastaban con el consenso mayoritario del mercado, que apostaba por incrementos más graduales o incluso por mantener la tasa sin cambios (la minoría).
La más reciente encuesta de ANIF reflejó un consenso mayoritario del mercado a favor de un aumento en la tasa de intervención del Emisor. Doce de los 19 analistas consultados anticipaban un alza de 50 puntos básicos, lo que llevaría la tasa a 9,75%, un nivel que no se observa desde noviembre de 2024; mientras que 3 proyectaban un aumento de 25 pb; 2 que se mantuviera inalterada, 1 una subida de 75 pb y 1 un incremento de 100 pb o más.
Los siete miembros de la Junta llegaron con un debate interno marcado por la persistencia de los riesgos inflacionarios y el deterioro de los equilibrios macroeconómicos, según reflejan las minutas de su reunión de diciembre.
La mayoría de los codirectores (cuatro) considera que el nivel actual de la tasa de intervención, en 9,25%, es insuficiente para asegurar la convergencia de la inflación hacia la meta de 3% en 2027. Argumentan que el proceso de desinflación se interrumpió en 2025, que la inflación y sus expectativas han aumentado y que, como resultado, la política monetaria se ha vuelto menos contractiva en términos reales.
A ello se suma el impulso de la demanda interna, explicado por el consumo público y privado en un contexto de política fiscal expansiva, lo que habría generado una brecha de producto positiva, mayor presión inflacionaria y un deterioro de la cuenta corriente. La Junta también advierte que el encarecimiento del financiamiento externo, el aumento del riesgo país y el desbalance de las finanzas públicas refuerzan la necesidad de una postura monetaria más restrictiva.
En contraste, un grupo minoritario defendió en diciembre un recorte de 50 puntos básicos, apoyado en el buen desempeño económico del tercer trimestre y en la moderación reciente de la inflación, que cerró el año en 5,1%.
