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Vistas durante años como un simple trámite laboral, las cesantías empiezan a ganar protagonismo como una herramienta clave para la planeación financiera. Por eso, nos sentamos con Skandia, la empresa # 1 en Colombia en rentabilidad de Cesantías de Largo Plazo, para analizar una mirada distinta, enfocada en propósito y uso consciente.

Durante décadas las cesantías han ocupado un lugar discreto en la vida financiera de los colombianos. Se consignan, aparecen en el desprendible de nómina y, para muchos, solo se vuelven visibles cuando surge la tentación de retirarlas. Sin embargo, esa percepción empieza a transformarse. Hoy, cada vez más actores del sistema financiero coinciden en que las cesantías son mucho más que una prestación laboral. Son, en realidad, uno de los primeros pilares del bienestar financiero de largo plazo.

En Skandia Colombia esa convicción guía la manera como se piensa y se gestiona este producto. “Las cesantías no son un dinero para el gasto impulsivo. Son un ahorro con propósito, diseñado para acompañar momentos clave de la vida como la compra de vivienda, la educación o una transición laboral”, explica Luz Helena Muñoz, VP de Producto de la compañía.

El punto de partida de este cambio es conceptual, pero su impacto es profundo. Cuando una persona entiende que las cesantías no son un ingreso adicional, sino un vehículo de ahorro e inversión cambia por completo su relación con ese dinero. “Dejan de verse como un extra disponible y empiezan a asumirse como una herramienta para avanzar en su proyecto de vida y mejorar su futuro financiero”, señala Muñoz.

Ese cambio reduce las decisiones impulsivas y aumenta la conciencia sobre el efecto que tiene mantener las cesantías invertidas en el tiempo. No se trata solo de ahorrar, sino de permitir que el capital crezca y se traduzca en mayor estabilidad futura. En Colombia, además, muchas personas desconocen que las cesantías generan rendimientos todos los días mientras permanecen en el fondo, un detalle que marca la diferencia en el largo plazo.

El enfoque de largo plazo también se refleja en los resultados. Por ejemplo, Skandia cerró el último año liderando la rentabilidad del Portafolio de Largo Plazo de su Fondo de Cesantías, con un rendimiento de 12,88%. Un resultado que, según la compañía, no es casualidad.

“Es el resultado de una gestión responsable, disciplinada y experta, con una apuesta clara por la diversificación en activos como acciones y monedas. En particular, la estrategia permitió capturar el buen desempeño que tuvieron las acciones colombianas, entre otros activos, dentro de un portafolio pensado para afiliados con horizontes superiores a un año”, afirma la VP Muñoz.

El sistema de cesantías en Colombia contempla dos portafolios. Uno de corto plazo, altamente conservador y diseñado para quienes saben que utilizarán sus recursos en el futuro cercano, por ejemplo, para pagos semestrales por concepto de educación. Y otro de largo plazo, con un perfil moderado que permite asumir algo más de riesgo a cambio de mayores retornos en el tiempo. La clave está en alinear el portafolio con los objetivos de cada persona.

Las empresas, aliadas estratégicas del bienestar financiero

Más allá del afiliado individual, las empresas juegan un papel determinante. Para Skandia, el empleador no solo cumple una obligación legal, sino que se convierte en un actor clave del bienestar financiero de sus colaboradores.

“Cada vez más compañías entienden las cesantías como un beneficio estratégico y no como un trámite de nómina. Ese entendimiento se traduce en mayor inversión en educación financiera, campañas internas y acompañamiento para que los colaboradores tomen mejores decisiones sobre su ahorro”, explica la VP de Producto, quien agrega que el resultado es tener empleados mejor informados, más tranquilos y con más capacidades para trabajar en su planificación financiera.

Otro de los pilares de esta transformación es la digitalización. En Skandia, los procesos relacionados con cesantías son 100% digitales desde hace varios años, desde la vinculación hasta el retiro. Para el afiliado, esto se traduce en acceso permanente, claridad y control. Consultar saldos, revisar movimientos día a día, conocer los requisitos para un retiro o cargar documentos se hace hoy en pocos clics, sin desplazamientos ni trámites físicos.

“La digitalización facilita decisiones más informadas y responsables. Cuando una persona puede ver cómo evoluciona su ahorro día a día, entiende mejor el valor de dejarlo crecer”, afirma Muñoz. Para la compañía, además, permite procesos más eficientes, rápidos y cercanos.

El primer paso de un plan financiero más amplio

Para muchas personas las cesantías son el primer ahorro formal de su vida laboral, junto con la pensión obligatoria. Ese momento inicial es clave. “No importa tanto cuánto se ahorra al comienzo, sino cuánto tiempo se está dispuesto a ahorrar”, señala la directiva.

Desde esa primera vinculación laboral las cesantías pueden convertirse en la base de un plan financiero más amplio que se complemente con ahorro voluntario, inversiones y seguros, con miras a mejorar la planificación patrimonial. El aporte anual del empleador actúa como un impulso inicial que, bien administrado, acelera la construcción de patrimonio.

El consejo de la VP Muñoz es claro y sencillo. “Antes de retirar las cesantías, vale la pena hacerse una pregunta esencial. ¿Este uso mejora mi estabilidad futura? Si la respuesta es sí, porque se destinarán a objetivos bien planificados, el retiro tiene sentido. Si no, tal vez convenga dejarlas crecer. Planificar, informarse y apoyarse en expertos permite aprovechar al máximo este beneficio”.

La invitación es a entender las cesantías no como un recurso de corto plazo, sino como una pieza central del bienestar financiero. Desde su rol en producto, Muñoz anticipa una evolución en la forma como las cesantías se integran al ecosistema financiero de las personas. Más personalización, mayor visibilidad, educación continua y una experiencia cada vez más alineada con las necesidades de nuevas generaciones de trabajadores.

“El objetivo es que las cesantías dejen de ser invisibles y se consoliden como un activo clave dentro del plan financiero de los colombianos. En el país el ahorro sigue siendo un reto, y resignificar este instrumento puede marcar una diferencia clave en la vida financiera de millones de personas”, concluye Luz Helena Muñoz, VP de Producto de la compañía.