La USO aseguró que el breakeven de Ecopetrol ronda los US$50 por barril y sostuvo que el fracking, además de ser rentable, tendría menor huella de carbono por barril que varios campos convencionales maduros.
Las diferencias entre el presidente Gustavo Petro y la Unión Sindical Obrera (USO) afloraron nuevamente este miércoles luego de unas declaraciones del jefe de estado sobre el futuro de la compañía.
Durante el más reciente consejo de ministros en Córdoba, Petro afirmó que si el precio del petróleo cae por debajo de US$60 por barril, la compañía “se quiebra”, y aseguró que los sindicalistas “no tienen idea” de esa realidad.
La USO replicó en un extenso mensaje en la red X que esa afirmación “carece de sustento técnico”. Según el sindicato, el breakeven estimado de Ecopetrol se sitúa alrededor de US$50 por barril, mientras que el lifting cost promedio —el costo directo de extracción— es cercano a US$12 por barril. En ese escenario, argumentan, la empresa seguiría generando utilidades siempre que el Brent se ubique por encima del punto de equilibrio.
El sindicato fue más allá y defendió la viabilidad económica y ambiental del fracking, especialmente en referencia a proyectos como Vaca Muerta, en Argentina, donde —según sus cifras— el lifting cost oscila entre US$4 y US$5 por barril y el breakeven ronda los US$45.

La USO cuestionó la tesis presidencial de que el fracking precipitaría la quiebra de la petrolera y sostuvo que, en términos de emisiones por barril producido, los yacimientos no convencionales pueden tener una huella de carbono menor que muchos campos maduros convencionales. También destacó que el crudo no convencional suele ser más liviano y con mejor precio en el mercado internacional.
En su pronunciamiento, el sindicato advirtió que Colombia ya importa cerca del 20% del gas que consume y cuestionó que se esté trayendo crudo liviano del exterior mientras se bloquea la evaluación técnica de yacimientos no convencionales en el país.
La respuesta concluyó con un llamado a realizar pilotos de fracking y a sustentar el debate en evidencia técnica, en un momento en que la política energética vuelve a convertirse en uno de los ejes más sensibles del Gobierno.
“Si el progresismo se orienta por la evidencia científica, entonces resulta indispensable realizar los pilotos de fracking, para que sea la ciencia y la técnica —y no el miedo— las que determinen su viabilidad, el conocimiento es libertad; el miedo paraliza, el miedo ha sido instrumentalizado por las derechas para bloquear el debate científico, en lugar de abrirlo”.
