Según Daniel Guardiola, de BTG Pactual, los mercados no verían con buenos ojos una salida abrupta del presidente de Ecopetrol, ante el riesgo de un nombramiento más radical y transitorio.
La citación a indagatoria del presidente de Ecopetrol, Ricardo Roa, por parte de la Fiscalía volvió a encender el debate sobre su permanencia al frente de la mayor empresa del país. Sin embargo, para el mercado el escenario de una eventual salida no necesariamente sería una buena noticia.
Daniel Guardiola, experto senior en mercados de capitales andinos y del Cono Sur en BTG Pactual, asegura que, contraintuitivamente, muchos inversionistas preferirían que Roa permanezca en el cargo al menos hasta el final del actual Gobierno.
Desde el punto de vista de gobierno corporativo, recuerda que es la junta directiva -recién elegida por la asamblea- la que tiene la potestad de tomar decisiones sobre el presidente de la compañía. Y, en su lectura, no parece probable que esa junta le pida la renuncia en el corto plazo.
Más allá de los cuestionamientos sobre su experiencia o estrategia, Guardiola sostiene que Roa ha terminado actuando con pragmatismo. Bajo su administración, la producción de la compañía alcanzó niveles récord en nueve años, impulsada en buena medida por los activos en Texas, que hoy representan cerca del 15% del bombeo total.
El temor del mercado no es tanto la investigación como el eventual reemplazo. A pocos meses de que el país entre en una nueva transición política, un nuevo presidente de Ecopetrol tendría un margen de acción limitado, podría reconfigurar nuevamente el equipo directivo y generar mayor incertidumbre estratégica.
“Más vale el conocido que el nuevo por conocer”, resume la percepción que, según Guardiola, predomina entre inversionistas. En un entorno donde algunas decisiones recientes del Ejecutivo han sido vistas como más radicales, el riesgo —dicen— es que el reemplazo pueda ser aún menos predecible para los mercados.
En un Gobierno que ha planteado reiteradamente escenarios adversos para el sector de hidrocarburos, el presidente Gustavo Petro afirmó esta semana que Ecopetrol podría “quebrarse” si el Brent cae por debajo de US$60.
La USO replicó que el breakeven ronda los US$50 y que el lifting cost se sitúa cerca de US$12, cifras que apuntan a una mayor resiliencia operativa. En ese contexto de presión política y señales contradictorias, Ricardo Roa ha optado -según analistas- por un pragmatismo de bajo perfil: sostener la producción en niveles récord y mantener activos estratégicos como los de Texas, atenuando en la práctica la narrativa catastrofista del presidente que lo designó.
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