Las cifras de la balanza cambiaria muestran que, tras el máximo alcanzado en 2023, los flujos de inversión extranjera directa han perdido dinamismo y arrancan 2026 con un fuerte retroceso interanual.

Los dólares que efectivamente ingresaron al país por inversión extranjera directa (IED) continuaron perdiendo dinamismo en 2025. Según la balanza cambiaria del Banco de la República, los flujos netos sumaron US$9.173 millones el año pasado, por debajo de los US$10.681 millones de 2024 y lejos del máximo reciente de US$13.221 millones alcanzado en 2023.

Tras ese pico en el actual gobierno, los flujos comenzaron a moderarse. En 2024 cayeron 19,2% hasta US$10.681 millones y en 2025 volvieron a retroceder 14,1% hasta US$9.173 millones, acumulando una reducción cercana a 30% frente al máximo de hace dos años.

Aunque la balanza cambiaria no ofrece en su versión mensual el mismo detalle que la balanza de pagos, históricamente el grueso de estos flujos ha estado concentrado en el sector minero-energético. Esto implica que las decisiones de inversión en petróleo y minería, así como los precios internacionales, tienen un peso determinante en el resultado anual. Un menor dinamismo en ese frente o una recomposición hacia sectores no extractivos puede explicar parte del enfriamiento reciente.

De hecho, la inversión extranjera directa en petróleo y minería tampoco escapó a la tendencia descendente. En enero ingresaron US$558 millones, 22,1% menos que los US$716 millones reportados un año atrás, lo que evidencia un menor dinamismo en el principal receptor histórico de capital externo.

El inicio de 2026 no sugiere, por ahora, un cambio de tendencia. En enero ingresaron US$480 millones por IED cambiaria, frente a US$883 millones en el mismo mes de 2025, una caída interanual cercana a 46%. Si bien un solo mes no define el comportamiento anual, el dato refuerza la percepción de menor flujo efectivo de dólares hacia la economía por concepto de IED.

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