En 2025, la producción fiscalizada de petróleo se ubicó en 746,500 barriles diarios, una caída de 3,4% frente a 2024, mientras el gas comercializado descendió 17,1% hasta 794,2 millones de Pies Cúbicos por Día.
El sector de hidrocarburos volvió a cerrar un año en terreno negativo. En el cuarto trimestre de 2025 acumuló su séptimo trimestre consecutivo de reducciones, al caer 1,1%, consolidando una tendencia de pérdida de dinamismo que ya completa dos años, según el más reciente informe de la Cámara Colombiana de Bienes y Servicios de Petróleo, Gas y Energía (Campetrol) .
Mientras el PIB creció 2,6% en 2025, el sector de hidrocarburos se contrajo 3,1% en el mismo periodo. Se trata del segundo año consecutivo de caídas para una actividad que históricamente ha sido motor de crecimiento y fuente clave de ingresos fiscales y de divisas.
Por segmentos, la debilidad se concentra en la extracción. Las actividades de petróleo y gas acumularon siete trimestres seguidos de variaciones negativas y registraron una caída de 2,9% en el cuarto trimestre. En el balance anual, la extracción retrocedió 4,3%, afectada tanto por menores niveles de producción como por un entorno internacional de precios menos favorable.
En contraste, las actividades de coquización y refinación mostraron señales de recuperación. En el cuarto trimestre crecieron 2,9%, completando su segundo resultado positivo consecutivo. Sin embargo, en el acumulado del año la refinación aún registró una leve contracción de 0,3%, insuficiente para compensar el deterioro de la extracción.
Según el reporte, el sector representó 3,5% del PIB nacional en 2025, una participación que continúa reduciéndose frente al 5,7% observado en 2013.
El año pasado, la producción fiscalizada de petróleo se ubicó en 746.500 barriles diarios (KBPD) lo que implicó una variación de -3,4% equivalentes a (-26 KBPD), mientras el gas comercializado alcanzó los 794,2 millones de Pies Cúbicos por Día (MPCD) cifra un 17,1% inferior a la registrada en 2024 (-164,2 MPCD).
La mayor pérdida de peso relativo se explica por la caída sostenida de la extracción, cuyo aporte al PIB se ha reducido prácticamente a la mitad en poco más de una década
