Las ciudades no compiten solo con infraestructura; compiten con significado. El centenario de Rogelio Salmona propone pasar de la conmemoración a la acción: entender la arquitectura como infraestructura social, económica y cultural capaz de redefinir cómo habitamos nuestras ciudades.

Las ciudades que liderarán el futuro no serán necesariamente las más altas ni las más tecnológicas, sino aquellas capaces de reconstruir sentido colectivo a través del espacio. En una economía donde el talento elige dónde vivir antes que dónde trabajar, la calidad urbana se convierte en ventaja competitiva. La arquitectura deja entonces de ser forma para convertirse en infraestructura social, cultural y económica. El centenario del nacimiento de Rogelio Salmona, en 2027, es una oportunidad histórica para replantear esta conversación desde América Latina hacia el mundo.

El epicentro será Bogotá, donde su legado se experimenta a escala cotidiana. En Torres del Parque, la arquitectura demuestra que el espacio puede producir comunidad: recorridos que prolongan la topografía, plazas que diluyen la frontera entre lo público y lo privado y una calidad espacial que, décadas después, sigue enseñando cómo habitar colectivamente. No es solo vivienda; es ciudad construida desde el encuentro.

Durante años, el crecimiento urbano priorizó expansión y eficiencia, generando entornos densos pero fragmentados. Frente a esa paradoja, el pensamiento de Salmona recupera vigencia estratégica: la arquitectura no como objeto aislado, sino como sistema de relaciones entre memoria, naturaleza y ciudadanía. Hoy, estudios de ONU-Hábitat y del World Economic Forum respaldan esa intuición: los espacios públicos activos fortalecen la cohesión social, atraen talento y dinamizan economías locales.
Imaginar 2027 como un “año de arquitectura para la gente” implica transformar una conmemoración en estrategia. Activar edificios existentes como plataformas vivas, abrir procesos pedagógicos que acerquen el diseño a la vida cotidiana y consolidar alianzas público-privadas que entiendan la calidad espacial como inversión de largo plazo.

Aunque Bogotá será el núcleo simbólico, el centenario resonará en Medellín, Cartagena, Manizales, Armenia y Cali, ciudades donde su obra continúa dialogando con el presente.

Al mirar atrás, tal vez entendamos que 2027 no celebró únicamente un centenario: inauguró una nueva manera de pensar la ciudad.

*La autora es arquitecta, curadora y analista cultural. Fue curadora de la Bienal Internacional de Antioquia y Medellín 2025 y actualmente es Curadora del Centenario Rogelio Salmona, acompañando a la arquitecta y directora de la Fundación Rogelio Salmona, María Elvira Madriñán. Desarrolla proyectos que integran arquitectura, arte y economía creativa como motores de transformación urbana.

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