Aunque un mayor precio del petróleo eleva exportaciones y recaudo, también encarece combustibles importados y presiona el balance del Fondo de Estabilización de Precios de los Combustibles (FEPC).
Este lunes 9 de marzo el Brent superó los US$100 por barril -en algunos momentos rozó los US$120-, reactivando el debate sobre cuánto se beneficia el país cuando el crudo sube.
Según estimaciones de Corficolombiana, por cada dólar adicional en el precio del Brent, las exportaciones colombianas de petróleo y derivados aumentan en alrededor de US$220 millones, mientras que el recaudo fiscal se incrementa entre $200.000 millones y $250.000 millones.
En 2025 el petróleo y sus derivados representaron cerca del 25% de las exportaciones totales del país, mientras que los ingresos fiscales asociados al sector equivalieron a 0,5% del PIB. Un precio más alto, además, puede mejorar la rentabilidad de los proyectos e incentivar nuevas inversiones en el sector.
Sin embargo, el impacto positivo de un petróleo más caro es hoy considerablemente menor que antes de la pandemia, debido al deterioro estructural que ha sufrido la industria.
El peso del sector minero-energético en la economía se ha reducido de forma significativa en los últimos años. Su participación en el PIB cayó de 5% en 2019 a 3,4% en 2025, y el valor agregado del sector es actualmente 20% inferior al nivel observado antes del covid-19.
A esto se suma una caída sostenida en la producción. En los últimos seis años, la producción de petróleo ha disminuido 16% y la de gas natural 19%. Como consecuencia, el beneficio exportador por cada dólar adicional en el Brent es hoy cerca de 25% menor que en 2019.
La contribución fiscal también se ha reducido de forma marcada. Mientras que en la década previa a la pandemia los ingresos petroleros llegaron a representar cerca de 2% del PIB, en 2025 se ubican alrededor de 0,5% del PIB.
Incluso con precios elevados del crudo, el impacto fiscal sería limitado frente a las necesidades de las finanzas públicas. Corficolombiana estima que, aun con un Brent en US$100 por barril, el aumento en el recaudo sería de hasta $10 billones, muy por debajo del déficit fiscal proyectado de $32 billones para 2026.
Además, un petróleo más caro genera efectos indirectos que moderan su beneficio macroeconómico. Cerca del 40% de la gasolina que se consume en Colombia es importada, por lo que el alza del Brent también encarece las compras externas de combustibles, que representan alrededor de 8% de las importaciones totales del país.
El repunte del crudo también afecta el balance del Fondo de Estabilización de Precios de los Combustibles (FEPC). De acuerdo con las estimaciones, cada dólar adicional en el Brent reduciría en aproximadamente $500.000 millones el superávit del Fondo.
