Tras reducir $1.000 el precio de la gasolina en menos de 30 días, el Gobierno asegura que seguirá monitoreando el mercado. Sin embargo, el repunte del Brent plantea dudas sobre la sostenibilidad de esa estrategia.

El reciente repunte de los precios del petróleo Brent vuelve a poner el foco en el impacto que el crudo tiene sobre la economía colombiana y, en particular, sobre la política de precios de los combustibles.

Este lunes, en medio de una gran volatilidad, el Brent superó los US$100 por barril para luego caer 10%, lo que coincide con la política del Gobierno Nacional de reducir el precio de la gasolina. En total, el precio del combustible ha bajado $1.000 en los últimos 30 días hasta el 1 de marzo. 

Al anunciar la segunda reducción, el ministro de Minas y Energía, Edwin Palma, aseguró que el Gobierno continuaría monitoreando el comportamiento del mercado internacional y las condiciones macroeconómicas antes de tomar nuevas decisiones.

Sin embargo, el alza reciente del petróleo introduce nuevas presiones sobre esa estrategia.

Un análisis de Corficolombiana señala que, aunque un precio más alto del crudo genera beneficios para el país -mayores exportaciones, más recaudo fiscal y mejores incentivos para la inversión en el sector-, también tiene efectos indirectos que pueden afectar las cuentas públicas.

Según sus estimaciones, cada dólar adicional en el Brent aumenta las exportaciones de petróleo y derivados de Colombia en unos US$220 millones y eleva el recaudo fiscal entre $200.000 millones y $250.000 millones.

Pero el impacto positivo es hoy menor que antes de la pandemia. La participación del sector minero-energético en el PIB cayó de 5% en 2019 a 3,4% en 2025, mientras que la producción de petróleo y gas ha disminuido 16% y 19%, respectivamente, en los últimos seis años.

Además, un petróleo más caro encarece las importaciones de combustibles. En Colombia, alrededor del 40% de la gasolina consumida proviene del exterior, lo que implica que el aumento del Brent también presiona el costo de abastecimiento.

Ese efecto se traslada directamente al Fondo de Estabilización de Precios de los Combustibles (FEPC), el mecanismo que compensa la diferencia entre los precios internos y los internacionales.

Corficolombiana estima que por cada dólar adicional en la cotización del Brent, el superávit del Fondo se reduce en cerca de $500.000 millones.

Este punto cobra especial relevancia en el actual contexto. El Gobierno anunció recientemente una senda de reducción en los precios de la gasolina con el objetivo de llevar el balance del FEPC a cero.

Sin embargo, como lo sostiene el análisis de Corfi, con un petróleo más caro, el margen entre el precio local de la gasolina y su referencia internacional se reduce, lo que limita el espacio para continuar bajando los precios sin deteriorar las cuentas del Fondo.