El Estudio de Impacto Ambiental, indispensable para iniciar las obras, cubre una zona de influencia de 435.000 hectáreas y beneficiaría a cerca de 1,5 millones de habitantes de tres departamentos.
El Estudio de Impacto Ambiental (EIA) del proyecto de restauración del Canal del Dique registra un avance del 41%, un requisito clave solicitado por la Autoridad Nacional de Licencias Ambientales (ANLA) para autorizar el inicio de las obras del megaproyecto que busca recuperar los ecosistemas del corredor fluvial.
Según información de la concesión encargada del proyecto, la consultoría ambiental ya ha recolectado muestras biológicas en campo y ha realizado levantamiento de información en el 67% del área del proyecto durante la temporada de lluvias de diciembre de 2025, una fase fundamental para caracterizar las condiciones ambientales del territorio.
El proyecto de “Restauración de los ecosistemas degradados del Canal del Dique” abarca un área de influencia de aproximadamente 435.000 hectáreas, entre zonas marinas y continentales, a lo largo de 115 kilómetros entre el municipio de Calamar (Bolívar) y la bahía de Cartagena.
Actualmente, el corredor fluvial cuenta con un operador concesionado que ha garantizado la navegabilidad del canal, por donde han transitado más de 3.500 embarcaciones mayores, además de la atención de emergencias y labores de mantenimiento del sistema.

Entre las obras principales previstas se encuentran dos complejos de esclusas y compuertas, uno en Calamar y otro en Puerto Badel. Esta infraestructura permitirá controlar el caudal del agua y la intrusión salina, además de mitigar la erosión de las orillas y reducir el ingreso de sedimentos a las bahías de Cartagena y Barbacoas.
Las intervenciones buscan restaurar ecosistemas degradados y beneficiar a cerca de 1,5 millones de habitantes de 19 municipios de los departamentos de Atlántico, Bolívar y Sucre.
Mientras se completa el estudio ambiental, el concesionario también ha ejecutado trabajos de mantenimiento en el canal, con la remoción de más de 2,5 millones de metros cúbicos de sedimentos y labores de limpieza y rocería en más de 120 kilómetros de diques de protección en distintos puntos del corredor.
