Tras dos décadas en Google, el ejecutivo italiano Giovanni Stella convirtió un despido corporativo en una nueva carrera como consultor, educador en inteligencia artificial y emprendedor gastronómico en Bogotá.

Cuando el italiano Giovanni Stella llegó a Colombia en 2015 tenía poco contexto del país. Había pasado antes por Argentina, donde aprendió español, y aterrizó en la región para liderar la operación de Google para Centroamérica y el Caribe.

“Era una operación muy chiquita, pero para mí representaba un crecimiento profesional enorme. Me daba la posibilidad de reportarle directamente a Adriana Noreña, la vicepresidente para la región, y estar sentado en la mesa de liderazgo regional”, recuerda.

Aunque el equipo era pequeño, la exposición era alta. Stella viajaba constantemente por Panamá, Guatemala, Costa Rica y Puerto Rico, en una dinámica que lo obligaba a interactuar con gobiernos, grandes anunciantes y ejecutivos del ecosistema digital.

“Tuve exposición a situaciones complejas y personajes senior, como presidentes de Panamá y República Dominicana”, dice.

Esa experiencia terminó preparándolo para un desafío mayor, de dirigir la operación de Google en Colombia.

Cuando la entonces directora Carolina Angarita dejó el cargo, Stella entró en un proceso de selección que se extendió durante meses.

“Fue muy duro, duró meses y estuvo muy reñido entre otra persona y yo”, relata. Finalmente obtuvo el puesto. “Al final, me dieron la oportunidad. Llevo ya 10 años viviendo en Colombia”.

Giovanni Stella dirigió por varios años las operaciones de Google en Colombia, Centroamérica y el Caribe. Foto: Archivo.

El país terminó convirtiéndose en algo más que un destino profesional. Es el lugar en el que nacieron sus hijos y en el que se desarrolló buena parte de su carrera adulta.

Tras dos décadas en Google, sin embargo, su etapa en la compañía terminó como consecuencia de una reestructuración global. Stella asegura que el escenario no lo tomó completamente por sorpresa.

“Yo sabía que ese día podía llegar. Google llevaba tiempo haciendo reestructuraciones y Latinoamérica, aunque es importante, pesa poco en ingresos comparada con el resto del mundo”, comenta.

La mañana siguiente en la que fue notificado, tomó dos decisiones inmediatas.

“Casi instantáneamente tomé dos decisiones en medio de la confusión”, anota.

La primera fue empezar a usar LinkedIn de forma estructurada, publicando todos los días para fortalecer su marca personal. La segunda fue apostar por la inteligencia artificial.

Para Stella, el paralelismo era evidente. “Cuando entré a Google hace 20 años, lo digital era el futuro. Ahora sentí que la IA es el futuro”, recalca.

El salto fuera del mundo corporativo no fue sencillo. Durante años había ocupado posiciones ejecutivas dentro de una de las empresas tecnológicas más influyentes del mundo.

“El sueldo corporativo a ese nivel se vuelve una ‘anestesia’ porque te soluciona muchos problemas”, admite.

Aun así decidió lanzarse como independiente. Empezó asesorando empresas en liderazgo y tecnología, diseñando talleres, cursos y consultorías sobre inteligencia artificial para ejecutivos. “Fue un proceso de ganar confianza poco a poco”, dice.

Hoy Stella es socio de una firma de consultoría enfocada en inteligencia artificial que creó junto a otros exejecutivos de Google. “En Glaix ayudamos a líderes y ejecutivos a traducir la complejidad de la IA en términos de negocio”, explica.

La firma trabaja en formación ejecutiva, consultoría estratégica y diseño de gobernanza tecnológica para empresas. Entre sus clientes han estado organizaciones como KPMG, Novo Nordisk, Veolia y la Universidad de los Andes.

Pero su proyecto más personal surgió de una observación distinta. Mientras trabajaba en Google empezó a notar que muchos profesionales senior se sentían abrumados por la velocidad con la que avanzaba la inteligencia artificial.

“Hay mucha gente viviendo con miedo y presión negativa por la IA. Sienten que deben aprender pero no saben por dónde empezar”, dice.

Esa preocupación dio origen a IA con Canas, una iniciativa educativa dirigida a profesionales mayores de 40 años. Stella publicó primero un post en LinkedIn preguntando si tendría sentido explicar la inteligencia artificial en lenguaje sencillo. La respuesta fue inmediata.

Desde entonces lanzó talleres presenciales, cursos y una newsletter semanal, y actualmente trabaja en un libro sobre el impacto de la inteligencia artificial en la vida profesional.

Gran parte del interés en el proyecto proviene del temor a la automatización. Stella cree que muchos profesionales exageran el alcance inmediato de la tecnología. “El ser humano sobredimensiona lo que no conoce”, expresa.

Para él, la clave está en entender que la inteligencia artificial no sustituye necesariamente la experiencia humana, sino que puede amplificarla. “Tu experiencia más la IA es tu ‘yo’ potenciado”, apunta.

Al mismo tiempo, insiste en que la tecnología tiene límites claros. “Estos modelos son predictores matemáticos de palabras; no tienen emociones, empatía, criterio ni juicio moral”.

Por eso cree que las habilidades humanas, como el pensamiento crítico, liderazgo, creatividad y adaptabilidad, seguirán siendo el diferencial más importante en el mercado laboral.

Ese cambio también exige que las empresas adopten nuevas reglas. Stella advierte sobre el fenómeno conocido como Shadow AI, cuando empleados utilizan herramientas de inteligencia artificial sin supervisión del área tecnológica.

“Existe el problema del ‘Shadow AI’: empleados que usan herramientas de IA a escondidas de su departamento de tecnología, compartiendo sin querer datos sensibles o código fuente de la compañía”, explica.

Mientras desarrolla esta nueva etapa profesional, Stella mantiene una vida dividida entre Colombia e Italia. Sus hijos viven en Milán con su exesposa, por lo que viaja con frecuencia para verlos

En Bogotá, además, participa como socio del restaurante italiano L’Aperitivo Milano Speakeasy, un espacio gastronómico en el barrio Quinta Camacho que mezcla cocina italiana y coctelería.

Houy en día mezcla la consultoría tecnológica, educación en inteligencia artificial y gastronomía. Stella lo ve como parte natural de su reinvención.

“He encontrado un equilibrio, aunque no sea fácil”, concreta.

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