Según Fenalco, esta tendencia se debe a un este comportamiento está asociado a un consumidor más cauteloso, presionado por mayores gastos en educación y salud que han limitado la capacidad de compra de los hogares.
La Federación Nacional de Comerciantes y Empresarios de Colombia (Fenalco) presentó los resultados de su encuesta de opinión (Bitácora económica) que realiza a comerciantes del país y que deja en evidencia cómo están viviendo el arranque del año.
Según su más reciente edición, la situación del comercio es preocupante, pues se mantiene en un entorno de desaceleración. Durante febrero, se registró nuevamente una caída en las ventas del comercio según reportaron el 65% de los empresarios encuestados. El 36% de ellos reportó ventas similares y 29% una disminución frente al año anterior.
Según Jaime Alberto Cabal, presidente de Fenalco, este comportamiento está asociado a un consumidor más cauteloso, presionado por mayores gastos en educación y salud que han limitado la capacidad de compra de los hogares. A esto se suma que, según estadísticas internas de grandes bancos, durante el primer bimestre del año las compras con tarjetas de crédito desaceleraron su crecimiento, confirmando la pérdida de dinamismo del consumo.
El estudio también detalla que los segmentos que muestran un comportamiento relativamente favorable, son vehículos, motocicletas y servicios automotrices. Asimismo, el sector droguista reporta un aumento en ventas al inicio del año, fenómeno que podría estar relacionado con la crisis del sistema de salud, que ante fallas en el suministro oportuno, muchos pacientes han tenido que asumir la compra directa de sus medicamentos.
¿Qué esperar del 2026?
En cuanto a las perspectivas del año, Fenalco tampoco es optimista. “Se prevé que el crecimiento de las ventas del comercio en 2026 será significativamente inferior al del año anterior, cuando alcanzó una variación de 11,7% según el Dane”, detalla el reporte.
El 33% de los empresarios cree que la situación mejorará, el 48% considera que permanecerá igual y el 19% se declara abiertamente pesimista. “Este debilitamiento del comercio ocurre en un contexto difícil de la economía, que creció apenas 2,6% el año pasado. Mientras el gasto del gobierno aumentó 7,1% en 2025, la inversión solo creció 1,3%, evidenciando una fuerte desaceleración en la capacidad productiva”.
La incertidumbre empresarial frente al manejo de temas clave como la salud, la política fiscal, el mercado laboral y las relaciones internacionales, así como un alarmante incremento en la inseguridad física en campos y ciudades, impactan negativamente las decisiones de inversión.
“A esto se suma una sobrecarga regulatoria sin precedentes: más de mil normas, decretos y resoluciones expedidas en un solo año, equivalentes a cerca de 20 por semana, lo que, junto con demoras en su implementación y consultas previas, incrementa la inseguridad jurídica. En este contexto, el bajo dinamismo de la inversión, que actualmente se ubica en su nivel más bajo como porcentaje del PIB en lo corrido del siglo, amenaza con traducirse en retrocesos en la generación de empleo, limitando las oportunidades de trabajo formal y comprometiendo la sostenibilidad del crecimiento económico”, concluye.
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