La falta de pago de subsidios ya aplicados a los usuarios está afectando la liquidez del sistema, elevando el riesgo sobre la continuidad del servicio y posibles alzas tarifarias de hasta 140%.

El Comité Intergremial del Sector Energético advirtió sobre el deterioro financiero y operativo que enfrenta el sistema de energía eléctrica y gas natural en Colombia, al señalar que el país se encuentra en un “apagón técnico” derivado, principalmente, del incumplimiento en los pagos por parte del Gobierno nacional.

Según los gremios, las presiones financieras del sector ascienden a $9,2 billones. Este monto incluye $3,5 billones por subsidios no pagados -$2,32 billones en energía eléctrica y $1,15 billones en gas natural-, $2,2 billones por la opción tarifaria, $1,4 billones en deudas oficiales y $2,1 billones asociados a la crisis de Air-e.

Camilo Sánchez, presidente de Andesco, aseguró que la continuidad del servicio se ha sostenido gracias al endeudamiento de las empresas. 

“Colombia no se ha apagado gracias al esfuerzo sin precedentes de las compañías, que han tenido que asumir costos que corresponden al Estado. Hoy estamos en un apagón técnico, donde la demanda ya supera la oferta”, afirmó. Advirtió que, sin decisiones inmediatas, el riesgo de racionamiento es real, especialmente ante la posible llegada del fenómeno de El Niño.

Desde el sector gasífero, Luz Stella Murgas, presidenta de Naturgas, insistió en que los subsidios ya fueron aplicados a los usuarios y que su no pago implica que las empresas estén financiando una política pública. “Ese dinero no está llegando y compromete la sostenibilidad del sistema”, dijo.

Por su parte, Natalia Gutiérrez, presidenta de Acolgen, alertó que la falta de liquidez pone en riesgo el suministro para millones de hogares. El retraso en los pagos, agregan los gremios, podría traducirse en incrementos tarifarios de hasta 140% y afectar la prestación del servicio.

El principal problema, coinciden, es la ausencia de flujo de recursos: sin el pago estatal, el sistema pierde capacidad operativa y financiera en un momento de alta vulnerabilidad energética.