Fabricio Zavala, quien gestionó más de 100 inversiones como portfolio manager del fondo corporativo de Telefónica, crea Petra Secondaries con respaldo de Cube Ventures para cubrir lo que describe como un vacío de infraestructura en las salidas del venture capital regional.

Fabricio Zabala pasó cuatro años y medio intentando vender inversiones en startups para Wayra, el fondo corporativo de capital de riesgo de Telefónica, y llegó a la conclusión incómoda de que había pocos que lo estaban haciendo. Ahora quiere convertir esa soledad en un negocio.

Zabala está lanzando Petra Secondaries, un asset manager y marketplace especializado en la compraventa de participaciones secundarias en startups de América Latina.

La compañía, que opera con alrededor de 10 personas y cuenta con una inversión inicial de Cube Ventures, el fondo liderado por Santiago Rojas, ha salido del ‘modo oculto’ con el objetivo de cerrar cinco transacciones en 2026 y alcanzar ingresos de un US$1 millón en su primer año.

La meta a cinco años es alcanzar ventas anuales de alrededor de US$20 millones, en un mercado que, según Zabala, existe pero carece de intermediarios profesionales.

“Yo me sentía como solo en la región buscando compradores de mis inversiones”, dice Zabala en entrevista con Forbes Colombia. “Éramos como los únicos vendiendo cosas activamente”.

El diagnóstico que sustenta la tesis de Petra es que en los últimos cinco años se invirtieron 35.000 millones de dólares en startups latinoamericanas, pero las salidas no se acercan a esa cifra.

Los fondos acumulan posiciones que no pueden liquidar, lo que frena la creación de nuevos vehículos.

“El número de fondos creados ha venido cayendo, siempre cae. Y en parte es porque los que ya se crearon no pueden devolver la plata que ya invirtieron”, señala Zabala.

El modelo de Petra apunta inicialmente al cruce de fondos en su año 7 u 8, cerca del cierre, que necesitan liquidez, y fondos en sus primeros años de inversión que buscan acceso a compañías en las que de otro modo no podrían participar.

Zabala también apunta a inversionistas extranjeros que quieran exposición a Latinoamérica sin esperar una ronda primaria. Más del 50% del capital que entra al ecosistema regional proviene del exterior, estima, mientras que la diferencia entre lo invertido y lo levantado localmente, que son cerca de US$1.000 millones anuales, indica que la demanda foránea supera con creces la oferta local de fondos.

El modelo de negocio no replica plataformas digitales como AngelList. Zabala lo describe como un proceso de “guante blanco”.

Petra estructura la transacción, identifica compradores y acompaña al vendedor (sea un fondo, un ángel, un fundador o un empleado con acciones) de principio a fin, con un horizonte de cierre de seis meses o menos.

“No va a entrar a una plataforma y publicar algo, sino que nos llama, nosotros lo estructuramos, le conseguimos los compradores”, explica.

La tecnología, dice, servirá para acelerar procesos internos, no para sustituir el contacto humano en esta etapa.

Zabala, quien antes de Wayra hizo inversiones en venture capital en Davivienda y anteriormente trabajó en infraestructura en Credicorp y en real estate en Pei Asset Management, dejó Telefónica el 31 de diciembre, cuando la compañía completó la venta de sus operaciones en Colombia, incluyendo incluida la marca Movistar, y disolvió el equipo regional de Wayra. La salida forzada terminó siendo el catalizador.

“No me veía haciendo inversiones nuevamente en un Corporate Venture”, dice, “y vi en este negocio una necesidad enorme”.

Durante su etapa en Wayra ejecutó cerca de 20 transacciones de salida sobre un portafolio de más de 100 compañías, incluyendo la venta de ePayco a Davivienda, la venta de startups chilenas a compradores australianos con retornos cercanos a 30 veces y una última operación cerrada en diciembre con un fondo noruego.

“Creo que soy la persona que más ha vendido inversiones en la región”, afirma. “Por eso decidí emprender”.

La primera transacción de Petra ya está en proceso. La venta del 7% de una compañía no identificada, en la que participan el fundador, ángeles inversionistas y fondos. Para Zabala, ese carácter amplio no es accidental.

“Es bastante democrático”, dice, “porque todo el que quiera tener liquidez de la transacción se le va a dar”.

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