El avance de la actividad económica pierde fuerza al excluir el impulso del sector público y deja rezagos en sectores clave como industria, minería y construcción.
El crecimiento de la economía colombiana en enero, de 1,5% anual, confirma un cambio de tendencia: la actividad productiva entró en una fase de debilitamiento tras el impulso observado en 2025.
De acuerdo con Investigaciones Económicas del Banco de Bogotá, al excluir el efecto de la administración pública, el crecimiento se reduce a apenas 0,7%, lo que evidencia una pérdida de tracción del sector privado.
Esta dinámica no es nueva. Desde mediados de 2025, la economía habría entrado en una fase de desaceleración, marcada por condiciones financieras más restrictivas y un menor dinamismo de la demanda interna.

“La economía tuvo un mal arranque de año: completa cuatro meses de desaceleración. Se agota el impulso del consumo, mientras la inversión sigue rezagada”, dijo César Pabón, director de Investigaciones de Corficolombiana.
“La economía muestra un debilitamiento, con el gasto público liderando el crecimiento mientras sectores como industria, construcción y minería se deterioran. El reto es recuperar el dinamismo productivo”, dijo Bruce Mac Master, presidente de la ANDI.
Uno de los factores clave es el mercado laboral. Según César Tamayo, investigador del centro de estudios Valor Público, entre diciembre y enero se perdieron más de 800.000 empleos particulares, el mayor ajuste para un inicio de año en al menos 15 años —excluyendo la pandemia—. “Solo un comportamiento atípicamente favorable en el empleo público y por cuenta propia evitó un deterioro mayor en la tasa de desempleo”, señaló.

A esto se suman otros elementos: tasas de interés aún elevadas, la revaluación del peso —que incentiva importaciones y resta competitividad a exportaciones—, la incertidumbre electoral, choques climáticos y la expectativa de un ajuste fiscal.
El impacto ya se refleja en el consumo. Según el Banco de Bogotá, la cartera de consumo empieza a moderarse, mientras los hogares contienen su gasto ante menores ingresos en dólares —como remesas y turismo— y una menor creación de empleo.
Los sectores productivos también muestran señales de enfriamiento. Aunque el comercio creció 7,8% anual en enero, este resultado estuvo impulsado por factores puntuales como la venta de vehículos y un efecto calendario favorable. En contraste, la industria cayó 0,5%, prolongando la desaceleración que se observa desde finales de 2025.
En conjunto, según gremios y analistas, la economía sigue creciendo, pero con un patrón claro: el impulso del consumo se agota, la inversión continúa rezagada y el sector productivo pierde dinamismo, configurando un arranque de año más débil.
