El Gobierno anunció que convocará un debate sobre la política monetaria, tras cuestionar la orientación técnica del Banco y su impacto sobre la economía productiva.

La tensión al interior de la Junta Directiva del Banco de la República escaló este martes a un nuevo nivel. El ministro de Hacienda, Germán Ávila Plazas, decidió retirarse de la sesión en protesta por la propuesta de cuatro codirectores de elevar en 100 puntos básicos la tasa de intervención, que actualmente se ubica en 10,25%.

La salida del jefe de la cartera de Hacienda se produjo en medio de un fuerte desacuerdo sobre el rumbo de la política monetaria. Según expuso, la iniciativa de subir la tasa —que el mercado anticipaba como el escenario más probable— “afecta de manera sensible y grave” los esfuerzos del Gobierno por reactivar la economía, en un entorno marcado por choques externos como la guerra en Irán y la ola invernal.

Ávila fue más allá y cuestionó de fondo la orientación técnica del Banco. Aseguró que las decisiones responden a lecturas que privilegian al sector financiero y no reflejan la realidad de la economía productiva, incluyendo industria, agro y pymes. En esa línea, sostuvo que el alza de tasas sería un “despropósito” que podría deteriorar el crecimiento.

El ministro también planteó reparos institucionales. Señaló que una comunicación reciente de la Junta sobre el traslado de recursos de las AFP fue firmada sin haber sido discutida formalmente, lo que, a su juicio, comprometió indebidamente la posición del Ministerio.

En este contexto, anunció que el Gobierno convocará a un debate más amplio sobre la política monetaria y el alcance de la independencia del Banco de la República.

El episodio ocurre en una coyuntura en la que, hasta ahora, se ha impuesto dentro de la Junta la postura de los llamados “halcones”, enfocados en contener la inflación, frente a las “palomas”, que priorizan el crecimiento. La expectativa del mercado era que esa línea se mantuviera, con un aumento que podría llevar la tasa hasta 11,25%.