La educación digital no puede reducirse a ser un simple vehículo de conocimiento, sino que debe concebirse como una herramienta para cerrar brechas estructurales. ¿Cuál es el reto?
Cada vez que hablamos del futuro del trabajo en Colombia, inevitablemente terminamos refiriéndonos también a la educación. Y cada vez que hablamos de educación, deberíamos hacerlo también sobre las habilidades digitales. No como un tema de moda, sino como una condición básica para la equidad.
En este sentido, la educación digital no puede reducirse a ser un simple vehículo de conocimiento, sino que debe concebirse como una herramienta para cerrar brechas estructurales y preparar a las nuevas generaciones para un mercado laboral tecnológico, dinámico y en constante evolución. Si no entendemos esto como una prioridad país, seguiremos ampliando distancias que luego serán mucho más difíciles de reducir.
Durante años hemos discutido la transformación digital en términos de infraestructura. Basta con ver las cifras, según un informe del Laboratorio de Economía de la Educación de la Pontificia Universidad Javeriana, aún hoy, el 40 % de las sedes educativas en Colombia no cuenta con conexión a internet, y en las zonas rurales la falta de cobertura sigue siendo la principal barrera. Ahí es donde la conversación debe madurar y convertirse en acción.
La educación digital no puede limitarse a enseñar a usar herramientas. Debe preparar a los estudiantes para entender cómo funciona el mundo digital que los rodea, cómo crear en él y no solo consumirlo, cómo emprender en entornos virtuales, cómo colaborar más allá de las fronteras físicas.
Estamos formando jóvenes que trabajarán en industrias que aún se están definiendo. La inteligencia artificial, la automatización y los modelos híbridos de trabajo ya están transformando los perfiles profesionales. Ignorar esa realidad en el sistema educativo sería profundamente irresponsable.
Hay además un elemento que suele pasar desapercibido. La educación digital no solo prepara para emplearse, también prepara para emprender. En un país donde miles de jóvenes encontrarán en el emprendimiento su principal vía de ingreso, comprender herramientas digitales, comercio electrónico, marketing o gestión de datos puede marcar la diferencia entre la informalidad y la sostenibilidad.
Desde el sector privado no podemos ser espectadores de este proceso. En HP creemos que la tecnología tiene sentido cuando amplía oportunidades reales, por eso nos hemos involucrado activamente en el fortalecimiento de las habilidades digitales. Iniciativas como HP LIFE, una plataforma gratuita de formación en habilidades digitales y empresariales disponible en más de 200 países, y HP IDEA, desarrollada junto a YMCA para acelerar la equidad digital de 150 millones de personas hacia 2030, son parte de ese compromiso.
En Colombia, este último programa ya certificó a más de 130 docentes de 25 instituciones educativas en liderazgo, diseño pedagógico y uso de tecnologías emergentes, quienes a su vez replicaron estos conocimientos con 349 profesores, ampliando así el impacto en comunidades educativas del país.
Cuando las empresas asumimos este tipo de compromisos, no estamos sustituyendo al sistema educativo, sino complementando esfuerzos y aportando desde nuestra experiencia y capacidades. La articulación entre sector público y privado puede acelerar procesos, compartir buenas prácticas y ampliar el alcance de las soluciones. La educación digital exige precisamente eso. Corresponsabilidad y visión compartida. Porque las habilidades que hoy desarrollan nuestros jóvenes definirán la competitividad del país en el futuro.
Sin embargo, el impacto sostenible solo será posible si entendemos la educación digital como un proyecto colectivo de largo plazo. Requiere articulación entre Estado, empresa, academia y comunidades. Requiere continuidad y una convicción compartida de que invertir en habilidades digitales es invertir en competitividad, en productividad y en cohesión social. Si logramos asumir esa responsabilidad de manera conjunta, no estaremos hablando simplemente de cerrar la brecha tecnológica: estaremos construyendo las bases para una Colombia donde el talento, y no el contexto, sea el verdadero punto de partida.
Por: Sandra Hinestroza*
*La autora es Directora General de HP en Colombia.
Las opiniones expresadas son sólo responsabilidad de sus autores y son completamente independientes de la postura y la línea editorial de Forbes Colombia.
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