La rebaja llega antes de un año electoral, cuando usualmente las agencias esperan definiciones fiscales. Pesa la suspensión de la regla fiscal, mayor endeudamiento, política impredecible y presiones inflacionarias que amplifican riesgos macroeconómicos.
S&P Global Ratings rebajó la calificación soberana de Colombia en moneda extranjera de largo plazo de BB a BB-, en una decisión que refleja el deterioro de las cuentas fiscales y los crecientes desequilibrios macroeconómicos del país.
La calificadora también redujo la nota en moneda local de BB+ a BB y ajustó la perspectiva a estable, desde negativa, al considerar que el Gobierno avanzará en una corrección gradual del déficit mientras mantiene un crecimiento moderado del PIB.
La rebaja ocurre en un contexto en el que, según S&P, Colombia enfrentará déficits fiscales “consistentemente elevados” en los próximos años. La firma advierte que la política fiscal ha tenido un sesgo procíclico, lo que ha apoyado el empleo y el consumo en el corto plazo, pero a costa de mayores presiones inflacionarias, un déficit externo más amplio y un aumento de la deuda externa.

“Nuestras calificaciones sobre Colombia reflejan su limitada flexibilidad fiscal, una alta carga de deuda, una posición externa débil y un nivel moderado de PIB per cápita. La política fiscal se ha vuelto menos predecible, lo que se evidencia en la decisión del Gobierno de suspender la regla fiscal el año pasado”, señaló la agencia.
S&P también destacó que el entorno político ha dificultado la aprobación de reformas tributarias de fondo, mientras el gasto primario se ha mantenido elevado y los ingresos han sido inferiores a lo esperado desde 2024.
En materia monetaria, la firma advirtió que el deterioro fiscal ha elevado las expectativas de inflación, lo que llevó al Banco de la República a endurecer su política. No obstante, resaltó como un factor positivo la independencia del banco central y su esquema de metas de inflación con tipo de cambio flexible.

La perspectiva estable incorpora la expectativa de que el ajuste fiscal será gradual. Sin embargo, S&P advirtió que podría volver a rebajar la calificación si se debilita la credibilidad del banco central o su capacidad para implementar la política monetaria.
Aunque reconoce la tradición de estabilidad institucional y el sistema de pesos y contrapesos del país, la agencia considera que estas fortalezas siguen enfrentando desafíos persistentes en seguridad.
Daniel Velandia, Managing Director de Research y economista jefe de Credicorp Capital, dijo qeue la decisión llega en un momento inesperado, ya que si bien es cierto que la agencia tenía un outlook negativo sobre su calificación BB, suele ser usual que las calificadoras esperen en un año electoral a quién llega a la Presidencia y sus políticas fiscales.
“Lo cierto es que S&P mantiene una visión relativamente negativa sobre el comportamiento fiscal del país, en particular considerando la suspensión de la regla fiscal por un período de tres años. Que no aya un límite al endeudamiento y al gasto genera unos riesgos que se ven materializados en la calificación soberana”, agregó.
Señaló que, en ese orden de ideas, S&P advierte que la política fiscal se ha vuelto más impredecible, a la vez que se ha dado un comportamiento de la inflación que se ha incrementado por el alza del salario mínimo, lo cual tiene efectos fiscales adicionales.
José Ignacio López, presidente de Anif, señaló: “Seguimos alejándonos del grado de inversión. Con la calificación de BB- de S&P estamos ahora en un grupo con países como Turquía, Honduras, Mongolia, entre otros. S&P proyecta un aumento de la deuda como % del PIB de Colombia en los próximos años”.
“No es una sorpresa: es la materialización de un deterioro fiscal que el mercado ya venía anticipando. Los déficits persistentes, el aumento de la deuda externa y la percepción de mayor riesgo terminaron reflejándose en la calificación”, señaló el analista Diego Montañez Herrera.
