Disputado en Augusta, Georgia, en un club al que muy pocos tienen acceso, el Masters es un evento lleno de singularidades.
Llegada la segunda semana de abril, los golfistas solo podemos pensar en algo: The Masters Championship, un evento único tanto para espectadores como para jugadores y en el que cualquier rincón tiene una historia diferente, así que recorrer los amplios ‘fairways’ de Augusta National Golf Club y no sorprenderse por lo mucho que cambia en vivo, su arquitectura y la perfección del campo, es como estar ‘loco’.
Pues bien, Augusta National, más allá de ser un lugar muy interesante y particular, parece tener todo organizado para que cada jugador disfrute de una semana inolvidable, tal como lo hacen con la prensa, ubicada en un edificio inaugurado en 2017 y al que cualquiera de los medios acreditados tienen acceso.
El Masters, más que un evento simple del PGA Tour, es diferente por todo lo que significa para cada persona, por la forma en la que hay que vivirlo (sin teléfono celular en el bolsillo) y porque, como lo mencionamos anteriormente, es el único major , de los cuatro que se disputan en el golf, que se juega año tras año en el mismo lugar.
La historia del club, entretanto, también resulta llamativa, pues entre sus miembros se encuentran celebridades y nombres con mucho poder en Estados Unidos, como es el caso de Condoleezza Rice, una de las primeras mujeres de raza negra que tuvo el privilegio de ser miembro de la institución, luego de su paso por el Gobierno de Estados Unidos como secretaria de Gobierno.
Pero no solo esto, los números del Masters son increíbles y si de ingresos se trata, nada mejor que su tienda para generar dinero extra. Las investigaciones al respecto han podido saber que la tienda vende cerca de 70 millones de dólares a lo largo de toda la semana y un millón de dólares por hora, mientras construyen una serie de productos que se hacen coleccionables y que, a medida que transcurre el tiempo, se pueden hacer mucho más caros.
De otro lado aparece la boletería, ya que se estima que cerca de dos millones de personas se postulan para alcanzar el sueño de ingresar al Masters de Augusta, sin embargo, solo el 55% de ellos consigue una entrada, pues todo se maneja con base en el azar.
Por último, no está de más mencionar cómo el golf potencia la economía local, arrancando por los arriendos que, durante la semana del Masters, alcanzan a subir cerca de 10 veces respecto a lo que valen en un mes, sumándose a este fenómeno que las ventas de todos los insumos y de la alimentación, crece de manera exponencial para un certamen en el que alrededor de 300.000 personas visitan la ciudad.
*El autor, Federico Arboleda, es fundador de Nación Golf
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