El alcance de la inversión social de las empresas es transformador, llegando incluso a satisfacer necesidades básicas de educación, salud, alimentación y bienestar. Pero no solo contribuye a mejorar la calidad de vida y trabajo de empleados, proveedores y comunidades de interés, también representa beneficios económicos y reputacionales para las organizaciones. El retorno es en doble vía.

Cerca de $9 billones han destinado para inversión social las 1.000 empresas más grandes de Colombia, según datos del Índice de Inversión Social y Ambiental Empresarial IISAE 2025 de Arteaga Latam. El informe, que presenta el balance de las prácticas empresariales de 2024, refleja un interés creciente de las organizaciones en contribuir al desarrollo del país. 

La inversión social, detallan desde la firma consultora, se ha concentrado en desarrollo socioeconómico (17%), infraestructura (13%), desarrollo rural (13%) y educación (13%). “Son frentes que se mantienen como prioritarios desde 2020”. 

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El eje ambiental tuvo inversiones cercanas a los $10 billones, según el informe. El escenario es alentador, porque el componente social -antes más difuso en las conversaciones sobre sostenibilidad si se compara con el ambiental- se robustece con estrategias más intencionales, sofisticadas y que elevan el discurso sobre el rol del sector privado en la solución de problemáticas que aquejan a la sociedad. 

Aunque no son responsables de emprender acciones que atiendan a las necesidades básicas de la población, vemos a las empresas satisfaciendo vacíos en educación, salud, alimentación y bienestar en general.

“La participación del sector empresarial es fundamental en los temas de sostenibilidad y de comunidad y sociedad. Evidentemente, los organismos estatales tienen proyectos importantes, pero el sector empresarial puede hacer sinergia con ellos, a partir de variables medibles y un retorno de información claro que permitan dimensionar el impacto y ver cómo conversan estas acciones con el propósito de la organización”, sostiene Sandra Sierra, directora ejecutiva de Fenalco Solidario, corporación que promueve temas de responsabilidad social en el país. 

La ejecutiva afirma que independientemente de que haya esa articulación, favorable para todos los actores beneficiados, las empresas impulsan proyectos individuales de gran impacto. 

“El sector privado es hoy uno de los actores con mayor capacidad real de incidencia en el desarrollo del país”, concuerdan desde Arteaga Latam. 

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Las cifras así lo respaldan: el IISAE indica que las empresas permean el 94% de los municipios del país por medio de inversión social voluntaria. Al tiempo, atienden a diferentes poblaciones: un 83% de los recursos se dirige a poblaciones vulnerables, 61% a poblaciones rurales, 19% a niños, niñas y adolescentes y el 18% a personas en situación de pobreza.

Sierra comparte un balance igualmente favorable desde Fenalco Solidario. Solo en el año anterior, sus asociados sumaron cerca de $1 billón en responsabilidad social; siendo servicios el sector líder en esta categoría. 

Sobresale en su informe que el área de colaboradores concentró el 27% de las inversiones, por encima de Comunidad y Sociedad (20%) y Medio Ambiente (20%). “En el año 2024 estaba invertido el ranking, medioambiente lideraba entre las áreas de interés”, señala Sierra. 

Lo anterior sugiere que los empleados, como actores sociales, también reclaman la atención de las empresas (y están siendo correspondidos). “Este es uno de los impactos que se pueden medir sin necesidad, a veces, de salida de dinero; puesto que hay incentivos económicos, de salud, de familia, que permiten la conciliación entre la vida laboral y familiar. También oportunidades de posibilidades de carrera o formación. Todo este tipo de acciones hoy son altamente valoradas en las organizaciones”, explica Sierra. 

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El retorno es en doble vía. Las inversiones sociales además de transformar realidades, contribuyen a la reputación de la compañía, a encontrar nuevas oportunidades de crecimiento y de mercado. 

Sergio Rincón, presidente de Bavaria, empresa líder en inversión social según el IISAP de Arteaga Latam, asegura que este tipo de reconocimientos validan los esfuerzos de su compañía por tener un impacto positivo en su cadena de valor. “Ver cómo cada uno de ellos progresa y se fortalece, nos confirma que estamos construyendo una Colombia más próspera, más conectada y más consciente, y que debemos seguir avanzando con la misma convicción hacia 2030”. 

El ejemplo no es único. Sierra refiere que hay organizaciones por fuera de los sectores tradicionales incursionando en responsabilidad social, como en el deporte. Equipos reconocidos como Millonarios y Atlético Nacional han desarrollado proyectos de sostenibilidad que involucran estrategias de fomento del deporte con jóvenes para alejarlos de entornos complejos. 

Otra característica que define a la inversión social es la colectividad. Es más que claro que las problemáticas sociales requieren de la participación de distintos actores para resolverse, o al menos mitigarse. Sierra resalta que las empresas se unen a entidades sin ánimo de lucro para aumentar su alcance y por su expertise en determinadas causas y poblaciones. 

Sobre la rentabilidad de las iniciativas sociales, los expertos coinciden en que hay una variedad de incentivos que motivan a las organizaciones a mantener sus estrategias de comunidad. Algunos se asocian a beneficios tributarios y económicos, entrada a nuevos mercados, validaciones en sostenibilidad; otros son en términos de reputación y marca. Al final, es fundamental poder traducir el impacto a análisis cuantitativos y cualitativos que marquen la senda de continuidad de los proyectos. 

“Hay que cuestionarse qué se logró, cómo lo hicieron, a quién se benefició y qué obtuvo la compañía. Estos son indicadores supremamente importantes”, dice Sierra. 

Desde Arteaga Latam destacan que “asumir un rol activo es, al mismo tiempo, un ejercicio de responsabilidad y una decisión estratégica: invertir en el entorno es invertir en la sostenibilidad del negocio y en la estabilidad de largo plazo del país”.

#NuestraRevista Este artículo se publicó en nuestra edición de la revista Forbes Colombia de abril. Si desea recibir esta información de primera mano en nuestra revista física, ingrese a https://forbesdigital.publica.la/library para suscribirse.