Con más de 40.000 hectáreas sembradas, presencia en más de 30 países y 82.000 empleos directos, el sector exportó US$375 millones en 2025 (+21,3%), en un entorno global más competitivo.
Tras consolidar su presencia en los mercados internacionales, el sector del aguacate Hass en Colombia comienza a mirar hacia adentro.
Corpohass, el gremio que agrupa a la cadena productiva, lanzó una nueva estrategia para promover el consumo interno, con el objetivo de que los colombianos también se apropien de un producto que ya es referente global.
En sus 13 años de existencia, el gremio ha logrado articular a productores, exportadores y transformadores, construyendo una cadena integrada que hoy llega a más de 30 países. Colombia es actualmente el segundo proveedor de aguacate Hass en Europa y el cuarto en Estados Unidos, con más de 40.000 hectáreas sembradas en 17 departamentos.
Según Analdex, las exportaciones de la fruta alcanzaron US$375 millones durante 2025, lo que representó un crecimiento del 21,3% frente a 2024. En volumen, fueron 201.479 toneladas, un 45,6% más que un año antes (138.315 toneladas), y en los dos primeros meses de 2026 se registraron exportaciones por 37.226 toneladas.
“Somos un gremio adolescente, pero con capacidad de adaptación y el pensamiento crítico, propios de esta etapa. Estamos listos para los próximos desafíos”, Katheryn Mejía, presidenta ejecutiva del gremio, al destacar la articulación entre los distintos eslabones de la industria.

Ahora, el foco está en el mercado local. La apuesta no es solo comercial, sino también cultural: posicionar el consumo interno como una extensión del relato de sostenibilidad y calidad que ha impulsado las exportaciones. “Tras conquistar los mercados más exigentes, el gran propósito es que los colombianos también disfruten de esta calidad de exportación”, señaló Mejía.
La cadena genera más de 82.000 empleos directos, de los cuales cerca del 45% se ubican en Zonas Más Afectadas por el Conflicto (ZOMAC). Además, alrededor de 235.000 personas dependen directa o indirectamente de esta agroindustria, lo que la convierte en un motor relevante de desarrollo rural.
El modelo productivo también destaca por su carácter incluyente: el 81,7% de los productores son pequeños y muy pequeños, en un ecosistema que convive con medianos y grandes inversionistas. Esta estructura ha permitido combinar escala exportadora con impacto social.
Además el sector ha avanzado hacia una mayor sofisticación. La incorporación de transformadores —con productos como aceites, pulpas y guacamole— marca el tránsito de una actividad primaria a una industria con valor agregado, clave para competir en mercados globales más exigentes.
Como telón de fondo, el entorno internacional plantea nuevos retos para el sector. Un análisis de Bancolombia señala que el aumento de la oferta global en 2025 —con mayores volúmenes desde Perú, México y California— generó ajustes en los precios, con un valor implícito de exportación del aguacate colombiano de US$1,86 por kilo, cerca de 17% inferior al de 2024.
En este contexto, fortalecer el consumo interno aparece no solo como una oportunidad, sino como una estrategia para diversificar la demanda y sostener el crecimiento de la industria.
