El sector público aportó el 44% de los nuevos empleos en 2026 y superó los 3 millones de ocupados, en medio del rezago de la industria y la caída del agro.
El sector público se consolidó como el segundo mayor empleador del país, desplazando por primera vez a actividades tradicionales como la agricultura y la industria, de acuerdo con un análisis de Investigaciones Económicas del Banco de Bogotá. El cambio, calificado como “sin precedentes”, refleja una transformación en la composición del mercado laboral colombiano.
Según el informe, al comparar el nivel de empleos en el primer bimestre de 2026 respecto a 2025, se evidencia una creación anual de 474.000 puestos trabajo. De estos, 208.000 —equivalentes al 44%— provinieron del sector público, que se convirtió en el principal motor de generación de empleo en lo corrido del año.
El crecimiento fue tal que la rama de administración pública, defensa, educación y salud superó los 3 millones de ocupados y pasó a ocupar el segundo lugar en generación de empleo en el país, solo por detrás de los servicios. Este avance implicó el desplazamiento de sectores históricamente intensivos en mano de obra como el agro y la industria manufacturera.
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El fenómeno no responde únicamente a un mayor dinamismo del Estado. El informe advierte que también está explicado por el deterioro del empleo en sectores productivos clave. Mientras la actividad del sector público creció 3,9% en lo corrido del año a febrero, la industria apenas avanzó 0,5% y la agricultura registró una contracción de 2,5%, según cifras del Indicador de Seguimiento a la Economía (ISE).
Además, el aumento del empleo público ha estado respaldado por un incremento en el gasto estatal. El documento señala que el gasto en nómina del Gobierno Nacional Central creció 18% anual en el primer bimestre, impulsado tanto por el aumento del salario mínimo como por una mayor contratación.
Pese al buen comportamiento reciente del empleo —con una tasa de desempleo que se redujo a 9,2% en febrero—, el análisis advierte sobre riesgos de sostenibilidad. La alta dependencia de la contratación pública ocurre en un contexto de finanzas públicas presionadas y mayores déficits fiscales.
“Los mínimos históricos en tasa de desempleo en Colombia responden no solo a la mayor contratación del sector de servicios, dada la amplia demanda de los colombianos por experiencias, sino además del sector público”, puntualiza.
En ese sentido, el Banco de Bogotá concluye que la continuidad del buen momento laboral dependerá de la capacidad del Estado para sostener ese nivel de gasto o, en su defecto, de implementar reformas que fortalezcan los ingresos fiscales. De lo contrario, el impulso al empleo podría ser transitorio.
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