La producción alcanzó 12,4 millones de sacos (-17%) en 12 meses y las exportaciones 11,9 millones (-7%), en un contexto de menor disponibilidad del grano.
La producción de café comenzó a dar señales de reactivación en abril con el arranque de la cosecha del primer semestre, aunque aún sin reflejar un repunte en los volúmenes.
Según el gerente de la Federación Nacional de Cafeteros, Germán Bahamón, durante el mes se produjeron 697.000 sacos, prácticamente en línea con los 703.000 registrados un año atrás, lo que representa una variación de -1%.
El dato confirma el inicio del ciclo productivo, aunque con retrasos asociados a las lluvias, especialmente en el sur del país, donde la maduración del grano se ha visto afectada. La Federación prevé que en mayo, sobre todo en la segunda quincena, la salida de la cosecha gane tracción y se refleje con mayor claridad en las cifras.

Sin embargo, la tendencia sigue marcada por una menor oferta. En los últimos 12 meses, entre mayo de 2025 y abril de 2026, la producción acumulada se ubicó en 12,4 millones de sacos, una caída de 17% frente al periodo previo. En el año cafetero, el descenso es aún más pronunciado: 6,9 millones de sacos frente a 9,3 millones, lo que implica una contracción de 26%.
Las exportaciones replican este ajuste. En abril salieron 682.000 sacos, 15% menos que un año atrás, mientras que en los últimos 12 meses totalizaron 11,9 millones de sacos, con una reducción de 7%.
Aun así, la Federación mantuvo su participación en el comercio exterior con 2,5 millones de sacos exportados (+5%), equivalentes al 21,1% del total.
Por su parte, las importaciones se estiman en 1,35 millones de sacos en el último año y el consumo interno en 2,3 millones, en un contexto de menor disponibilidad de café.
