El managing director de Forty Seven AI sostiene que la transformación con inteligencia artificial debe arrancar desde la dirección general, no delegarse al área de tecnología, y exige rediseñar flujos de trabajo antes que sumar aplicaciones
Steven McKean, un emprendedor serial estadounidense con 25 años construyendo compañías de tecnología, llegará a Colombia a finales de mayo con un mensaje calibrado para CEOs y fundadores.
“La IA no es un Dios, es un socio cognitivo. No tienes que dejar de pensar”, dijo McKean en entrevista con Forbes Colombia. “Pero nunca ha habido un mejor momento para ser curioso”.
Nativo de Miami, McKean fundó en el año 2000 la compañía Xceler, dedicada a la adquisición digital de clientes y a construir motores de comparación de internet de banda ancha en Estados Unidos. Llevó esa empresa de cero a alrededor de US$50 millones en ingresos antes de venderla en 2015 a un competidor respaldado por capital privado. Su segunda apuesta, originalmente llamada BillShark y hoy ApexEdge, opera en gestión de suscripciones y negociación de facturas, con bancos y firmas fintech entre sus clientes.
Es en esa segunda compañía donde acumuló el manual práctico que pretende compartir en Bogotá. Según relató, ApexEdge rediseñó toda su arquitectura de datos durante la pandemia, lo que le permitió implementar IA antes incluso del lanzamiento masivo de ChatGPT. La compañía ha incorporado modelos para cancelar suscripciones, mejorar negociaciones, agilizar operaciones y apoyar el desarrollo de software.
“Estamos viendo los beneficios en tiempo real en el desempeño financiero de la empresa”, expresó.
La tesis central del empresario tiene varios puntos. El primero es que la transformación con IA depende del CEO y no puede tercerizarse.
“Empieza desde arriba. El emprendedor o líder debe tener una curiosidad insaciable por la IA. Si no la tienen, no pasará nada”, dijo. “No es algo de ‘dáselo al de IT o al CTO’. Es una transformación de los flujos de trabajo, de cómo sirves al cliente y del valor que creas”.
El segundo pilar apunta al alcance real de la tecnología en la operación. “La IA no es que ChatGPT escriba un correo; la verdadera transformación empieza automatizando el trabajo repetitivo y convirtiendo a la IA en un socio cognitivo”, explicó. Para que esa transición funcione, advierte, las empresas necesitan dos condiciones previas que muchas todavía no tienen resueltas: una arquitectura de datos sólida y una arquitectura de seguridad robusta que evite incidentes como borrado accidental de información o disparos de costos por consumo descontrolado de tokens.
McKean resalta además la importancia de mapear y medir los procesos de punta a punta antes de automatizarlos, y anticipa que el cambio cultural derivado de la IA dejará al descubierto a los empleados con mentalidad de crecimiento. “Los que tengan una mentalidad de crecimiento destacarán, y los que no, probablemente no deberían estar en la empresa porque la frenarán”, dijo.
El empresario participará en Experiencia Endeavor, la cumbre que reunirá el 28 de mayo en Lumina, Distrito Cultural, en Bogotá, a cerca de 400 líderes empresariales de la región. La agenda incluye a Bernardo Lustosa, fundador de ClearSale; Julián Torres, cofundador de Ontop; Manuela Villegas, de Sí Señor Agencia; Alberto Pardo, fundador de Adsmovil; Santiago Naranjo, de VTEX; y Patrick Mork, exresponsable del lanzamiento de Google Play.
Mentor de Endeavor desde 2015, McKean asegura haber acompañado a entre 60 y 70 compañías en ese rol. Su lectura sobre los fundadores que ha conocido en esa red dice mucho sobre por qué acepta la invitación a Bogotá.
“No he encontrado a un solo emprendedor que, al terminar algo, su primera pregunta sea ‘¿Cómo descanso?’. Siempre es ‘¿Qué hago después?'”, comentó.
De los fundadores latinoamericanos, en particular, destaca dos rasgos.
“Son increíblemente valientes. Todos tienen una historia de coraje y resiliencia”, dijo. “Están muy motivados para resolver problemas reales. Casi todos los emprendedores latinoamericanos que he conocido ven un problema en su sociedad y quieren solucionarlo. Eso es lo que los distingue”.
A los emprendedores, los invita a despejar el ruido alrededor de la tecnología y enmarcar la decisión en términos de costo de oportunidad. En su lectura, la fricción para experimentar nunca ha sido tan baja.
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