El Wall Street Journal advirtió que la boletería del Mundial en Norteamérica alcanzó niveles inéditos para el fútbol. La reventa para el duelo Colombia-Portugal supera precios del Super Bowl, mientras la final ya se ofrece por más de US$64.000.
El Mundial de 2026, que comenzará el próximo mes en Norteamérica, ya enfrenta fuertes críticas por el precio de las entradas en el mercado de reventa, donde algunos boletos para partidos de la fase de grupos superan incluso el costo de asistir a un Super Bowl.
Según The Wall Street Journal, uno de los casos más llamativos es el partido entre las selecciones de Colombia y Portugal. El precio promedio más bajo de reventa para ese encuentro alcanzó esta semana los US$2.500, de acuerdo con datos de TicketData, firma especializada en seguimiento del mercado secundario de boletería.
El medio estadounidense señaló que el encuentro, pese a ser apenas de fase de grupos, ya tiene entradas en reventa por encima de valores observados para el Super Bowl, impulsadas por la fuerte demanda de aficionados de ambas selecciones y por la sede del partido.
El fenómeno refleja el impacto del sistema de precios dinámicos que domina el mercado estadounidense de entretenimiento y deportes, donde las plataformas de reventa ajustan los valores según la demanda.
De acuerdo con información de EFE, las entradas más económicas para la final del 19 de julio en el MetLife Stadium se vendían esta semana por US$9.263 en la plataforma VividSeats, mientras que las más costosas alcanzaban los US$64.822. En días recientes incluso aparecieron boletos ofrecidos por más de US$2 millones.
La FIFA ha defendido el modelo argumentando que refleja las condiciones del mercado. “Tenemos que aplicar precios de mercado”, afirmó el presidente del organismo, Gianni Infantino.

Los elevados valores no se limitan a la final. El debut de Estados Unidos frente a Paraguay en Los Ángeles tenía boletos entre US$942 y US$7.877, mientras que el estreno de Argentina ante Argelia en Kansas City oscilaba entre US$776 y US$5.362.
La controversia llegó incluso a la Casa Blanca. El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, afirmó al New York Post que no pagaría esos precios, aunque calificó el torneo como un “éxito comercial increíble”.
“Me gustaría que la gente que me votó pueda ir”, dijo Trump al expresar preocupación por el acceso de aficionados de clase media a los partidos.
Pese a las críticas, la FIFA sostiene que ya vendió un récord de cinco millones de entradas para el torneo, el primero de la historia con 48 selecciones participantes.
“En Estados Unidos también está permitido revender entradas. Así que si se venden a un precio demasiado bajo, esas entradas se revenderán a un precio mucho más alto. Aunque algunas personas digan que los precios de las entradas que tenemos son altos, aun así terminan en el mercado de reventa a un precio todavía más alto, más del doble de nuestro precio”, afirmó el presidente de la FIFA en una reciente intervención en Los Ángeles.
