El crecimiento del ramo de salud y vida individual refleja una mayor demanda por coberturas asociadas al bienestar, el respaldo económico y la planeación familiar.
Los seguros de vida y salud están ocupando un lugar más visible dentro de la planeación financiera de los hogares, donde las personas buscan reducir su exposición ante enfermedades, pérdida de ingresos u otros eventos que puedan afectar la estabilidad familiar. Actualmente, la indemnización después de una emergencia ya no es suficiente. Ahora, se busca la posibilidad de contar con respaldo, orientación y acceso a servicios que acompañen decisiones de cuidado y prevención.
En Colombia, Fasecolda reportó que la industria aseguradora tuvo en 2025 un crecimiento real de 3,5%, en un entorno de inflación de 5,1%. El sector representó el 3,29% del PIB y el consumo per cápita en seguros se ubicó en $1.150.691. La agremiación también informó que las aseguradoras atendieron reclamaciones por $27,6 billones, 8% más que en 2024.
El mayor dinamismo se concentró en los ramos vinculados con protección personal. Fasecolda indicó que Salud y Vida registraron crecimientos de 21% y 14%, respectivamente, durante 2025. En el caso de salud, las primas emitidas aumentaron 21% y llegaron a $871.000 millones, mientras que 1,8 millones de colombianos contaban con coberturas en este ramo al cierre del año, 200.000 más que en 2024.
Por otro lado, el comportamiento del ramo de salud se dio en medio de mayores presiones sobre el sistema obligatorio, lo que impulsó la demanda por soluciones complementarias del aseguramiento privado. Las aseguradoras pagaron $3,30 billones en prestación de servicios de salud con cargo a pólizas, también con un incremento de 21% frente al año anterior.
En los seguros de vida, el reporte de Fasecolda muestra una expansión del ramo de vida individual, que creció 14% y alcanzó primas por $1,8 billones. La asociación señaló que este comportamiento está asociado con la búsqueda de mecanismos para dejar un respaldo económico a las familias y con cambios demográficos que han llevado al sector a ajustar su portafolio.
Suramericana, por su parte, plantea que esta evolución está cambiando la forma en que las personas se relacionan con el seguro. Sostiene que las coberturas de vida buscan proteger la estabilidad financiera de los hogares ante situaciones como fallecimiento, invalidez o pérdida de capacidad para generar ingresos, mientras que los seguros de salud facilitan acceso a orientación, atención especializada y acompañamiento médico.
“Los seguros están dejando de ser instrumentos exclusivamente reactivos para convertirse en habilitadores del bienestar. En Suramericana entendemos que acompañar a las personas implica anticipar riesgos, facilitar decisiones informadas y ofrecer soluciones que respondan a sus necesidades en cada momento de la vida”, afirmó Juana Francisca Llano, presidenta de Suramericana.
La compañía, perteneciente del Grupo Sura, señaló que acompaña a más de 20,5 millones de clientes en la región mediante un portafolio de soluciones en vida, salud y seguros generales. Asumiendo la protección, integrando decisiones de bienestar, prevención y planeación familiar, más allá de las coberturas obligatorias.
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