Un nuevo análisis de McKinsey advierte que el consumidor colombiano está cambiando patrones tradicionales del comercio minorista, obligando a supermercados, tiendas de descuento y grandes marcas a replantear sus estrategias.

El crecimiento del retail en Colombia ya no depende de abrir más canales de venta o fortalecer el e-commerce. El nuevo desafío del mercado está en entender a un consumidor que compara precios, cambia de marca sin remordimiento y compra según la ocasión. Así lo destacó el más reciente informe de la firma de consultoría McKinsey & Company, que identifica un cambio en los hábitos de compra de los hogares colombianos y latinoamericanos.

El estudio sostiene que la región está entrando en una nueva etapa del consumo masivo denominada como la del “comprador intencional”. Se trata de consumidores más racionales, sensibles al precio y menos impulsivos, que ya no responden a estrategias tradicionales de fidelización.

En Colombia, el fenómeno ocurre por factores económicos relacionados con el gasto de los hogares y las persistentes presiones sobre el costo de vida. Aunque la inflación ha cedido en los últimos años, los consumidores mantienen hábitos de precaución financiera, por lo que, priorizan promociones, reducen compras de gran volumen y diversifican los lugares donde compran dependiendo del producto, el precio o la conveniencia.

“El crecimiento en Colombia ya no depende solo de estar presente en múltiples canales, sino de entender profundamente cómo y por qué compra el consumidor en cada ocasión”, aseguró Eduardo Rodríguez, socio y co-líder de la práctica de Retail en Hispanoamérica en McKinsey & Company, al explicar por qué las compañías tendrán que dejar atrás percepciones tradicionales para seguir atrayendo clientes.

El comprador “promedio” ahora puede abastecerse en supermercados tradicionales, buscar descuentos, recurrir a tiendas para compras inmediatas y completar pedidos en plataformas digitales.

De acuerdo con el análisis, los consumidores están más dispuestos a experimentar con alternativas si perciben una mejor relación entre precio y valor. Para las empresas de consumo masivo, esto implica competir menos por reconocimiento de marca y más por precio, experiencia y disponibilidad.

Según McKinsey, las compañías que logren interpretar estos nuevos patrones de compra, mediante analítica avanzada, promociones segmentadas y una ejecución comercial más afinada, tendrán mayores probabilidades de tener un crecimiento sostenible.

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