La presión sobre las empresas colombianas por errores en la facturación electrónica aumenta mientras la DIAN insiste en fortalecer sus capacidades de monitoreo y cruce de datos. Sin embargo, el anuncio llega en medio de cuestionamientos a la entidad por problemas tecnológicos, vulnerabilidades informáticas y fallas operativas.
A medida que la DIAN avanza en nuevas exigencias de reporte y automatización tributaria, firmas especializadas en cumplimiento fiscal advierten que inconsistencias en la información podrían traducirse en riesgos operativos, fiscales y reputacionales para las compañías.
Mientras el Gobierno ha reforzado el discurso sobre mayor trazabilidad y control tributario, la autoridad fiscal también enfrenta cuestionamientos sobre sus propias capacidades tecnológicas. Episodios de ciberseguridad, interrupciones operativas y críticas frente a la modernización de sus sistemas han generado dudas sobre la infraestructura digital de la Dirección de Impuestos y Aduanas Nacionales (DIAN).
“La DIAN avanza hacia un modelo de control tributario cada vez más automatizado y trazable. Hoy no solo recibe información, sino que la valida, la cruza y la monitorea de manera continua”, aseguró Alejandro Silva, gerente general de Saphety, firma especializada en cumplimiento fiscal y documentos electrónicos.
Según un análisis elaborado por Saphety, compañía de tecnología enfocada en facturación electrónica y cumplimiento tributario, las empresas que aún dependen de procesos manuales o tienen sistemas que no están integrados enfrentan un mayor riesgo de cometer errores en la información que reportan.
Aunque se abrieron mecanismos para facilitar la regularización de inconsistencias, incluidas medidas relacionadas con el esquema 20-REG del Decreto 0240 de 2026, la tolerancia frente a errores operativos de las empresas empieza a ser menor.
La normativa está obligando a las organizaciones a revisar la forma en que administran su información financiera y tributaria. La integración entre áreas contables, tecnológicas y financieras empieza a jugar un papel más relevante, especialmente en empresas con grandes volúmenes de transacciones.
De acuerdo con el informe, entre los principales riesgos para empresas que no fortalezcan sus procesos figuran el aumento de alertas e inconsistencias frente a la autoridad tributaria, mayor exposición a fiscalizaciones, impactos operativos por errores de información y eventuales afectaciones en la reputación.
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