En 2025 las aseguradoras enfocadas en salud, vida y modelos multilínea registraron mejores resultados financieros. ¿Qué impulsó esta tendencia?

Durante décadas, el negocio asegurador se construyó sobre una lógica relativamente simple: responder financieramente cuando ocurre un evento adverso. Un accidente, una enfermedad, una hospitalización o una muerte activaban el valor del seguro. Sin embargo, esa definición está comenzando a quedarse corta frente a las nuevas realidades demográficas, tecnológicas y sociales del mundo.

Mientras algunos segmentos enfrentan presiones derivadas de la volatilidad económica, el incremento de costos y la desaceleración de ciertos mercados, los seguros de salud y vida se están consolidando como uno de los motores de crecimiento más relevantes de la industria.

Un reciente informe de BCG, Insurance Value Creation: An Early Look at Returns, muestra que en 2025 las aseguradoras enfocadas en salud, vida y modelos multilínea registraron mejores resultados financieros, impulsados por mayores ingresos por inversiones y una dinámica de productos más favorable. Esto fortaleció sus ganancias y mejoró los indicadores de rentabilidad total, evidenciando que el mercado empieza a reconocer el potencial estratégico y financiero de estos segmentos en el largo plazo.

Parte de este cambio responde a una transformación estructural en la demanda. El envejecimiento poblacional, el aumento de la expectativa de vida y la presión sobre los sistemas de salud están elevando el interés por productos de protección con mayores garantías y beneficios. Hoy existe una creciente demanda por soluciones que ofrezcan estabilidad financiera y cobertura frente a necesidades de salud cada vez más complejas y prolongadas.

En ese contexto, los seguros de vida y salud están adquiriendo una relevancia estratégica distinta dentro de la industria. Ya no se trata únicamente de segmentos defensivos o de largo plazo, sino de negocios que están demostrando capacidad de crecimiento, resiliencia y generación de valor en un entorno más incierto.

La tecnología también jugará un papel importante en esta evolución. La inteligencia artificial y las capacidades analíticas permitirán a las aseguradoras mejorar procesos, optimizar la gestión del riesgo y desarrollar ofertas más ajustadas a las necesidades de distintos perfiles de clientes. Esto será especialmente relevante en segmentos donde la personalización y la eficiencia operativa serán determinantes para sostener la rentabilidad.

Al mismo tiempo, las expectativas de los consumidores continúan evolucionando. La demanda por procesos más ágiles, productos flexibles y experiencias digitales más simples seguirá impulsando cambios en la manera en que las aseguradoras diseñan y distribuyen sus soluciones.

Por eso, el futuro de la industria aseguradora probablemente no estará definido por quién venda más pólizas, sino por quién logre construir relaciones de confianza más profundas y sostenidas con sus usuarios.

Por: Xavier Genis*
*El autor es managing director y socio en Boston Consulting Group.

Las opiniones expresadas son sólo responsabilidad de sus autores y son completamente independientes de la postura y la línea editorial de Forbes Colombia.

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