El ejecutivo que no incorpore la tecnología a su trabajo corre el riesgo de quedarse atrás, advierte Ugo Posada. La adaptabilidad a la IA, la resiliencia ante la volatilidad y el desarrollo de equipos encabezan las tendencias de capital humano para este año.
La inteligencia artificial y la volatilidad global están transformando qué hace competitivo a un alto ejecutivo, y la capacidad de adoptar la tecnología en el día a día se perfila como la línea divisoria entre el liderazgo vigente y el que empieza a quedar rezagado, de acuerdo con un socio en Colombia de Heidrick & Struggles, una de las mayores firmas globales de búsqueda de ejecutivos y consultoría de liderazgo.
“Si tú no estás utilizando algún modelo para ayudarte en tu proceso mental, te estás quedando atrás”, expresó a Forbes Colombia Ugo Posada, socio de la firma en Colombia y líder de su práctica de capital privado para la región.
Su recomendación, dice, no se limita a los mandos medios ni a quienes inician su carrera. Alcanza por igual a los C-level y a las juntas directivas, en cualquier función (mercadeo, operaciones, ventas o estrategia).
Posada enmarca la herramienta como un colaborador en formación más que como una solución cerrada. “Lo tienes que ver como alguien que trabaja contigo, que tú estás entrenando para que sea más efectivo”, señala, y compara la resistencia actual con la que en su momento generó la hoja de cálculo: el ejecutivo que se rehúsa a adoptar la IA, dice, es como quien, tras la aparición de Excel, insistía en hacer los cálculos a mano.
La diferencia, agrega, es que un modelo permite ser “2x, 3x, 5x más productivo”, liberando tiempo de tareas repetitivas para conversaciones de mayor valor con clientes y para el desarrollo de los equipos.
El reto, sin embargo, no termina en la adopción individual. Para Posada, el verdadero diferenciador competitivo está en escalar esa capacidad a toda la organización: que los equipos sean colectivamente hábiles en el uso de modelos, agentes y automatizaciones, algo que un CEO o una junta deben tratar como un proyecto especial y una prioridad de gestión.
Esa lectura aterriza en tres tendencias de talento que el ejecutivo identifica para el año.
La primera es la adaptabilidad a la inteligencia artificial: cada vez más, dice, los clientes buscan ejecutivos curiosos, que ya hayan pasado de la teoría a la práctica y puedan mostrar casos de uso concretos.
La segunda es la resiliencia frente al cambio, en una región atravesada por giros políticos y presiones económicas y geopolíticas. La tercera es la capacidad de generar resultados en entornos volátiles sin descuidar el desarrollo de los equipos ni el clima organizacional, manteniendo la moral alta en medio de la incertidumbre.
Consultado sobre si existe una obsolescencia del talento, Posada responde que “indudablemente existe”, aunque no la atribuye a la especialización. El conocimiento profundo de una industria o función, dice, es un activo difícil de encontrar y muy valioso, siempre que se actualice y se complemente con productividad tecnológica.
Su tesis de fondo es que las relaciones humanas seguirán generando los negocios, porque la confianza entre personas es lo que sostiene las decisiones de compra. De ahí su invitación a potenciar las capacidades humanas mientras la tecnología absorbe las tareas manuales y repetitivas.
Posada retoma una idea que, según dice, ha leído en múltiples lugares. “La inteligencia artificial no nos va a quitar el trabajo, lo va a quitar la persona que sabe utilizar la inteligencia artificial”.
La voz de Posada llega respaldada por una trayectoria que él divide en tres etapas: la función de Recursos Humanos en la multinacional British Petroleum, con paso por Colombia, Latinoamérica y Londres; la consultoría de estrategia en Bain & Company en Londres, con exposición a sectores como semiconductores, cemento, bebidas y petróleo; y el capital privado, donde lideró la función de portafolio para Colombia, México, Perú y Chile en la firma Advent antes de sumarse a Heidrick el año pasado.
Heidrick & Struggles, fundada en 1953 en Chicago y con operaciones en decenas de países, lleva alrededor de tres años de operación formal en Colombia. Desde Bogotá atiende también clientes en Centroamérica, el Caribe y la zona andina, y se especializa en posiciones de alto liderazgo (CEOs, otros cargos de la alta dirección, segunda capa de talento y juntas directivas) en industrias como tecnología, consumo y retail, servicios financieros, industriales e impacto social.
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