En entrevista con Forbes Colombia, Antonio Nunes explicó por qué Instacart compró Instaleap y qué busca la empresa estadounidense con este brazo internacional en América Latina, Europa y Medio Oriente.
En 2020, en plena pandemia, Antonio dos Santos Nunes hizo lo que hace cualquier vendedor sin nada que perder. Mandó un mensaje de LinkedIn. Del otro lado estaba el responsable de e-commerce de Walmart en México, cuya marca más grande, Bodega Aurrerá, todavía no vendía un solo producto en línea.
“No tienen e-commerce en su marca más grande, nosotros tenemos la tecnología que nos permite estar online en pocas semanas. Give us a shot”, recuerda Nunes haber escrito.
Pocos días después había una reunión; un par de semanas más tarde, veinte tiendas conectadas; unos meses después, trescientas. Hoy operan juntos en ochocientas, en una operación que se volvió caso de estudio en Harvard Business School.
Esa anécdota explica por qué Instacart, la compañía estadounidense de tecnología para supermercados que opera con más de 2.200 marcas minoristas y cerca de 100.000 tiendas en Norteamérica, anunció el 15 de abril la compra de Instaleap, la plataforma defulfillment y habilitación de comercio electrónico que Nunes y sus socios Margarida Freitas, Carlos Rodríguez y Antonio Navarro fundaron en Colombia en 2019. Los términos financieros no fueron divulgados.
La operación es la apuesta más concreta de Instacart hacia mercados internacionales, y convierte a una tecnología construida desde América Latina en parte del portafolio global de una empresa que cotiza en bolsa con una capitalización de mercado cercana a US$9.200 millones.
Instaleap ha procesado más de 100 millones de transacciones y trabaja con cerca de 100 minoristas y marketplaces fuera de América del Norte, entre ellos Cencosud (Jumbo), Éxito, Makro, Continente, Jerónimo Martins, Lulu y SPAR.
“Vemos una oportunidad significativa para expandirnos internacionalmente a través de una estrategia liderada por el segmento empresarial, que empodere a los minoristas de todo el mundo para satisfacer las cambiantes necesidades omnicanal de sus clientes”, dijo Ryan Hamburger, director comercial de Instacart, en un comunicado.
La decisión llegó mientras Instacart intenta replicar fuera de Norteamérica el modelo que la llevó a reportar en 2025 un EBITDA ajustado de US$1.090 millones, un crecimiento del 23% frente al año anterior, y 312 millones de pedidos anuales.
La compañía ya había empezado a probar productos como Storefront Pro y sus carritos inteligentes Caper Carts en Europa y Australia, pero carecía de presencia consolidada en América Latina y Medio Oriente.
Instaleap llena ese vacío, porque su plataforma integra el ciclo completo del comercio digital (gestión de pedidos, ruteo, logística y experiencia del cliente) en mercados donde Instacart no tiene operación directa.
Para Nunes, portugués que llegó a Colombia para lanzar Linio (el “Amazon para Latinoamérica” que terminó vendiéndose a Falabella) el acuerdo cierra un arco que empezó en el fracaso. Antes de Instaleap estuvo Mercadoni, un marketplace de supermercados que no funcionó como compañía.
De esa caída salió la idea que importaba, la de que el futuro de los groceries seguía siendo digital, pero el verdadero negocio no era una app hacia el cliente final, sino una plataforma de software white-label, sin cara, que les vendiera a los propios supermercados la tecnología para digitalizarse.
“Instaleap nace en 2019 desde el conocimiento que teníamos haciendo primero e-commerce, después entrando al mundo de supermercados con Mercadoni, y entendiendo que existía un espacio para un modelo de negocio completamente diferente”, explica en entrevista con Forbes Colombia.
El primer cliente fue Tottus, en Chile, que quería estar en vivo en menos de cuatro meses y en casi cien tiendas, comprando un software que en parte todavía no existía.
El modelo es un Software as a Service con un cobro mensual al supermercado más un componente atado a la transaccionalidad de la plataforma. Lo que la distingue, según Nunes, no es el código sino la profundidad operacional detrás de él.
“Te entregamos una operación que es world-class en términos de performance para supermercados online”, sostiene.
La promesa de fondo es doble, con eficiencia (que cada minuto de los pickers y drivers produzca el máximo de órdenes posibles) y una experiencia sin errores para el cliente final.
Esa disciplina operativa se tradujo en eficiencia de capital. Instaleap levantó una ronda Series A en 2024, complementada con Venture Debt, y llegó cerca del punto de equilibrio antes de la transacción. Entre sus inversionistas figuran Pegasus, Axon (uno de los iniciales), Redwood, el ex-CEO de Walmart Eduardo Castro-Wright y varias family offices.
La empresa fue admitida el año pasado en la red de emprendedores Endeavor, un ecosistema que Nunes dice admirar desde antes de entrar.
El camino tuvo más de un momento de duda. “Muchas veces”, responde Nunes cuando se le pregunta si llegó a pensar que no funcionaría. La primera incógnita fue si existían siquiera dos o tres clientes para el producto; la segunda, si podían construir algo escalable para un mercado y no una solución a la medida de un solo cliente; la tercera, la más decisiva, si lograrían salir de América Latina.
La internacionalización terminó siendo lo que hizo posible este desenlace: sin clientes en Europa y Medio Oriente (incluido el retailer más grande de esa región, cerrado con un equipo enviado a Dubái en pleno Ramadán) Instaleap no tendría hoy la escala que despertó el interés de Instacart.
La pregunta que queda abierta es si una tecnología nacida en Bogotá puede competir contra Silicon Valley y contra Europa. Nunes cree que sí, y describe la transacción como un matrimonio entre dos mundos, que son la capacidad de ejecución y el producto adaptado a las realidades latinoamericana y europea, y el “músculo de innovación de San Francisco” en inteligencia artificial y carritos inteligentes.
La IA, dice, es la tendencia más transformacional del momento, y podría redefinir incluso la forma de comprar.
“Lo que era el e-commerce en web pasó a ser el e-commerce en móvil, la próxima forma de comprar puede que sea algo mucho más AI-enabled“, complementa.
Instaleap operará inicialmente como subsidiaria de propiedad total de Instacart, para garantizar continuidad a sus clientes durante la integración. Habrá, según Nunes, continuidad operacional y de liderazgo, con el equipo enfocado en la expansión por Europa, América Latina y Medio Oriente.
En el mediano plazo, Instacart prevé extender a esos socios su línea de productos de comercio electrónico, retail media, inteligencia artificial y tecnología en tienda.
El telón de fondo es un comercio electrónico en ascenso. En Colombia el e-commerce creció 19,9% en 2025, hasta 684,6 millones de transacciones, con el retail como la segunda categoría más relevante. A nivel regional, el mercado de supermercados en línea alcanzó cerca de US$3.620 millones el año pasado y proyecta un crecimiento anual de entre 10,6% y 11,2% hacia la próxima década.
“Tenemos una misión compartida para los próximos años que es muy emocionante”, concreta Nunes, “y es la de crear la tecnología que pueda ser el partner número uno de cualquier supermercado que se quiera digitalizar internacionalmente”.
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