La mayor exposición de las entidades financieras a los TES, los riesgos fiscales y las señales de mayor morosidad figuran entre las principales vulnerabilidades identificadas en el sistema, aunque los niveles de capital y liquidez siguen siendo robustos.

El sistema financiero colombiano mantiene niveles sólidos de capital, liquidez y solvencia, pero enfrenta un entorno más desafiante marcado por el aumento de los riesgos fiscales, mayores tasas de interés y una creciente exposición a la deuda pública, según el Reporte de Estabilidad Financiera del primer semestre de 2026 presentado por el Banco de la República.

La entidad señaló que, aunque los ejercicios de sensibilidad y las pruebas de estrés confirman la capacidad del sistema para absorber choques adversos, han surgido vulnerabilidades que requieren seguimiento. Entre ellas destacan la mayor exposición de los intermediarios financieros a los títulos de deuda pública (TES) y señales incipientes de deterioro en algunos segmentos de la cartera de crédito.

El informe advierte que estas condiciones se desarrollan en un contexto de elevada incertidumbre global, marcado por los conflictos geopolíticos, mayores presiones inflacionarias y una mayor volatilidad en los mercados financieros internacionales. A nivel local, el Banco identifica riesgos asociados al deterioro de las cuentas fiscales, el aumento del riesgo soberano y el encarecimiento del financiamiento para el Gobierno.

De acuerdo con el reporte, los establecimientos de crédito incrementaron su participación en TES durante el último año, impulsados por los altos niveles de tasas de interés. Sin embargo, esta mayor concentración también los hace más sensibles a eventuales desvalorizaciones en el mercado de deuda pública, especialmente en un escenario de mayores primas de riesgo o de deterioro fiscal.

En materia de crédito, la cartera total continuó creciendo y registró una expansión real anual de 3,5% a marzo de 2026. No obstante, se observaron señales de moderación en los desembolsos, un endurecimiento de las condiciones de otorgamiento y una menor percepción de demanda por financiamiento, factores que podrían limitar el crecimiento del crédito durante el resto del año.

El reporte también señala que los hogares han aumentado su nivel de endeudamiento y su carga financiera, particularmente a través de entidades no vigiladas por la Superintendencia Financiera, una tendencia que obliga a monitorear de cerca la evolución de la calidad de la cartera. Aunque los indicadores de mora continúan mejorando, el ritmo de esa recuperación se ha desacelerado y comienzan a aparecer señales de deterioro en algunos segmentos, especialmente en el crédito de consumo.

Según el informe, la deuda de los hogares representa el 45,4% de la cartera total de las entidades vigiladas por la Superintendencia Financiera de Colombia (SFC), lo que expone de manera relevante al sistema financiero a las decisiones de apalancamiento de estos agentes.

La autoridad monetaria también destacó que la inflación anual volvió a acelerarse hasta 5,84% en mayo y que las expectativas para finales de año permanecen por encima de la meta. Este entorno, sumado al aumento de las tasas de interés de largo plazo, podría afectar la demanda de crédito y la rentabilidad de algunas entidades financieras.

Pese a estos riesgos, el Banco concluyó que el sistema financiero colombiano conserva amplios márgenes de solvencia y liquidez. Los indicadores regulatorios permanecen por encima de los mínimos exigidos y las pruebas de estrés muestran que las entidades cuentan con capacidad suficiente para enfrentar escenarios macroeconómicos adversos sin comprometer la estabilidad del sistema.